Puede ocurrir alguna que otra interrupción, fallar un transformador, declararse un bajo voltaje; puede llegar el aviso de una línea abierta para un cambio de calibre, mantenimiento o poda de árboles; puede incluso un aura tiñosa provocar un cortocircuito y la consiguiente falta de energía; mas, cualquiera que sea el imprevisto, lo raro es que suceda una falla en la llegada al lugar del hecho del dispositivo humano encargado de solucionar tal contratiempo.

electricos.jpg-1

Es la integralidad del trabajo la línea principal que alimenta el progreso alcanzado por la provincia al compás de la Revolución Energética, una obra que, incluso sin terminar, ha significado para Sancti Spíritus adelantar prácticamente 100 años, si consideramos que hace muy poco se cambiaron cables calibre 6, de inicios del siglo pasado; a la vez que el territorio sostiene resultados y ha sido sede en los últimos tres años de la celebración nacional por el día del trabajador del sector.

SOPORTE TECNOLÓGICO Y HUMANO

“En Sancti Spíritus ha habido una revolución de la electricidad”, sostiene Jorge Armando Cepero, director general de la Empresa Eléctrica Provincial, en el intento de resumir en pocas palabras una actividad sometida a la alta tensión los 365 días del calendario y cuyo soporte no radica solo en el andamiaje tecnológico que ha modernizado la red y el servicio, sino que también descansa en un capital humano arropado de medios, conocimientos y voluntad.

“Si algo debe señalarse es el trabajo en equipo y no tener accidentes mortales desde el 2009”, describe el director y menciona otras acciones conducidas con acierto: ejecución de un plan de inversiones cercano a los 11 millones de pesos, rehabilitación de redes, apertura de nuevas sucursales, solución de 2 369 planteamientos, reposición de 693 equipos por daños a la propiedad del cliente y la eliminación de 24 tendederas y 57 zonas de bajo voltaje.

“Tiempo atrás Sancti Spíritus era como una gran tendedera alimentada a través de líneas desde Villa Clara y Ciego de Ávila con las consiguientes afectaciones; eso cambió, hay modernidad y confiabilidad en las redes, ya nadie se acuerda de los apagones”, manifiesta Armando Cepero.

Aun cuando son visibles las mejoras en los índices de eficiencia y sobresale a la hora de evaluar todos los parámetros como la empresa más integral de la isla, la entidad no está exenta de retos; tiene por delante nuevas inversiones, se enfrenta cotidianamente a quejas por interrupciones en el servicio, prevalece un nivel de tendederas y no se apaga el fraude eléctrico, pese al adelanto en la instalación de la medición digital.

electricos1

LOS NÓMADAS DEL SECTOR

“Para el liniero siempre hay trabajo”, aclara Henry Rivero, director técnico en la entidad, en franca alusión a la agenda que asumen todos los días los más de 200 obreros encargados de acometer en el terreno actividades tan disímiles como las inversiones, reparar una línea o atender la avería.

No resulta frecuente encontrar un trabajador que esté obligado constantemente al desplazamiento como le ocurre a este obrero, una especie de deambulante laboral que camina la geografía del municipio, la provincia y con frecuencia otras regiones del país.

“En este oficio no hay horario, cuando empecé en 1988 mis compañeros me decían: Oye, tú no trabajas en Pan y Dulces, esto es las 24 horas”, relata Félix Expósito, jefe de una brigada en Taguasco, y subraya: En Sancti Spíritus el liniero trabaja enchufado porque lo que determina no es a qué hora de la noche o madrugada nos llaman, sino pensar en las personas que se quedaron a oscuras y que la solución depende de nosotros.

“Hay etapas en las que estamos en un salta para aquí, salta para allá, pero me gusta lo que hago, tenemos atenciones y condiciones para trabajar; claro, la familia también lo siente, a mí la mujer me dijo: ‘Si te vas este año para La Habana, te vas de la casa’; figúrate, estuve siete meses en la capital”.

Pareciera que estos hombres hablan el mismo idioma laboral, porque Michael González apenas lleva cuatro años en iguales trajines y confiesa que se siente como el más experimentado. Hago de todo en la línea, siempre con mucha concentración porque cuando trabajas con corriente es peligroso, aquí fallas una sola vez”.

“Ahí viene el Pánfilo de los eléctricos”, dicen los jaraneros cuando llega al terreno Luis Silva González, un gruero que no mira almanaque ni reloj cuando el deber lo llama.

“A mí lo que me cansa es permanecer en la misma obra, prefiero la movilidad, estar al servicio de la población, del trabajo. Sí, los compañeros me dicen Pánfilo, el nombre es igual; pero, tranquilo, no me pongo bravo, en definitiva es un buen artista, lo que yo sí no puedo es vivir del cuento, vivo de la grúa, bajo el sol, la lluvia y el sereno”.

No hay comentarios