20151203_0918271Conocidos beneficios y algo de subutilización reportan los servicios de Fisiatría en Sancti Spíritus, que solo en el último año tuvieron un saldo de casi 745 000 pacientes atendidos.

“Tu mamá no puede cargar ni la jabita del pan”, dijo con rostro circunspecto el doctor Julio Antonio Mirabal Ortiz a una de mis hijas, al término del examen físico que me realizara en agosto del 2006. Acudía por primera vez al Hospital de Rehabilitación Faustino Pérez Hernández para tratar la atrofia muscular que había sobrevenido luego de una intervención quirúrgica en la columna lumbar, pasados cuatro meses de la cual no me había sido indicado el entrenamiento especializado necesario.

La consolidación vendría con una estancia, por indicación del propio galeno, en el motel San José del Lago, esa suerte de fuente curativa que luego de funcionar como balneario perteneciente a Islazul ayudó en la rehabilitación de miles de habitantes de esta provincia al formar parte de su sistema de Salud (2001-2010). “Aunque era habanero, Julio Mirabal fue el iniciador de los servicios de Fisitaría en Sancti Spíritus y a él le debemos el aporte de la proyección comunitaria de la especialidad, con su labor en Yaguajay en la segunda mitad de los 90”, acota el doctor José Alberto Luna, jefe del Grupo Provincial de Rehabilitación, acerca del colega fallecido algo más de un año atrás durante una misión de colaboración en Venezuela. “También fue él quien primero explotó las propiedades de las aguas mineromedicinales de Los Lagos de Mayajigua; comenzó por su uso en pacientes con trastornos digestivos”, especifica Luna.

Si al inicio se disponía de solo cinco fisiatras, entre ellos los dos mencionados, ahora Sancti Spíritus cuenta con 38. “Algunos cumplen misiones de colaboración internacional, pero no estamos en déficit y los recursos humanos alcanzan para cubrir tanto los 21 servicios especializados del nivel primario como los cuatro hospitales donde se brinda ese tipo de prestación: el provincial Camilo Cienfuegos, el pediátrico José Martí, el de Yaguajay y el de Trinidad”, explica.

UNA ESPECIALIDAD EN PROGRESO

Después de rebasar un estado de gravedad que descartó la posibilidad de recurrir al yeso, Rita Muñoz no podía ni siquiera levantarse. Una caída desde un segundo piso le ocasionó fracturas en un hombro, la clavícula del lado contrario, la mano de ese mismo hemisferio, la cadera y el peroné de una de sus piernas.

Con sus cicatrices a cuestas, la sexagenaria es conducida al tratamiento por su esposo, en una silla de ruedas. Tras un largo mutismo asociado a su depresión, accedió a dialogar con Escambray y reconoció haber sido salvada no solo por quienes le atendieron en las salas de terapia, sino también gracias a esa rutina diaria que le va restituyendo poco a poco cada una de sus facultades.

Láser aquí, corriente allá, masajes, calores, ejercicios… tales son los procederes que, a golpe de persistencia, terminarán curándola. Del estado anímico se ocupó, desde el comienzo, la doctora Irina Ramírez Moreno, una mujer de energía contagiosa que combina muy bien las especialidades de Medicina Física y Rehabilitación y Medicina General Integral.

Con casi 20 años de ejercicio profesional, once de ellos en la Fisiatría, la también Máster en Medicina Bioenergética y Natural sigue al pie de la letra un proverbio que reza: ahorre todo, menos la risa. “Ellos vienen con la autoestima baja, si persisten en que no pueden mejorar no se logran avances apreciables. Mi meta es siempre hacerlos al menos sonreír, una vez que lo consigo se relajan y comenzamos a tratarlos”, declara en su consulta de la Sala de Rehabilitación del Policlínico Centro, en la cabecera provincial.

Entre quienes más aprecian las bondades de este tipo de servicios figuran las madres de niños necesitados de estimulación temprana, como Dylan Hernández, un pequeño que pesaba al nacer tan solo 1 132 gramos, cuyo desarrollo psicomotor se afectó por causa de la prematuridad. “Con seis meses no sostenía la cabeza, tampoco se sentaba. Ya venció esas dos limitaciones, el magneto y los ejercicios son para que aprenda a pasar de acostado a sentado y de ahí al gateo”, detalla la progenitora.

De acuerdo con los datos ofrecidos por Yeney Díaz Díaz, especialista principal de esa rama en la Dirección Provincial de Salud, al cierre del 2015 se habían atendido 744 852 pacientes, mayoritariamente en la Atención Primaria. Muchos se asombrarían al saber que allí se lucha contra los remanentes no solo de enfermedades óseas o articulares, sino además respiratorias, cardiovasculares, dermatológicas y del sistema endocrino, entre otras. Según la propia Yeney, la Fisiatría en Sancti Spíritus aguarda por una mayor afluencia de personas con enfermedades crónicas no trasmisibles, en aras de evitar complicaciones. “Una alternativa que no se explota mucho es la psicoprofilaxis en embarazadas”, recalca.

Si usted ha llegado hasta este punto de la lectura ha sido posible, en buena medida, por la labor asistencial de esos trabajadores que hacen maravillas con sus habilidades y permiten, al hacer uso de sus manos, que las de otros funcionen para poder contar la historia.

Tomado de: Escambray

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