La intricada comunidad sierpense estrena un entorno distinto y ahora tiene más que ofrecerles a estos pobladores del sur espirituano

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Tres parques infantiles recibieron reparaciones capitales en los distintos asentamientos. (Foto: Elisdany López Ceballos)

Fuimos bordeando el Canal Magistral Zaza. Ante la estrechez del camino, temí un resbalón de las gomas del jeep que nos hiciera parar en aquella “barriga” enorme de concreto, sin pizca de agua. Era mi primera vez rumbo a Mapos…

En ese estreno como visitadora del lejano paraje se cumplieron los vaticinios de que el polvo camuflaría los verdaderos colores de mi ropa. Pero lo que no pudieron adivinar mis colegas fue que, tras la polvareda, una comunidad renacía.

“Respaldamos esta reanimación con recursos propios del Consejo Popular y del municipio. Los habitantes del poblado, junto a las diferentes entidades, han rescatado instalaciones a las que hacía 50 años que no se les pasaba la mano”, aseguró Leonel Cabrera Calzada, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en La Sierpe.

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Desde hace seis años la tienda mixta no recibía ningún tipo de acción constructiva. (Foto: Elisdany López Ceballos)

TRABAJO DE TODOS

Con casi tres siglos de fundado, Mapos aún conserva los vestigios de un central cuyo nombre se modificó según las épocas. El detalle de haber sido municipio late en la memoria de la gente; pero ver cómo concretan mejoras para sus condiciones de vida es el principal “trigo” para quienes retienen y cuentan las historias del pueblo.

“Casi se me caía el brazo para mantener el mostrador limpio. Imagínese, era de granito y muy viejo. Estaba el día entero con el trapo en la mano. Ahora todo cambió, tenemos mesetas nuevas, sustituyeron las puertas y las ventanas, pintamos, renovamos la imagen de los anaqueles y los clientes contarán con mayor calidad en el servicio”, dijo Vivian Jay, dependiente de la tienda mixta La Alegría.

Más de 200 000 pesos se han destinado a las reparaciones totales o parciales de todos los centros administrativos y de servicio en las cinco circunscripciones del Consejo Popular. Canta Rana, Pueblo Nuevo, San Fernando, 7 de Noviembre y Mapos se han beneficiado con las obras.

“Remodelamos completamente los consultorios de la familia, dos en Mapos y uno en 7 de Noviembre. Les incorporamos nuevo mobiliario médico y también juegos de comedor y cuartos para los galenos y enfermeras que en ellos laboran. Reparamos tres parques infantiles en los distintos asentamientos.

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También las cafeterías por cuenta propia se embellecieron durante el proceso de reanimación. (Foto: Elisdany López Ceballos)

“Aquí en la cabecera del Consejo trabajamos en todas las unidades de Comercio y Gastronomía, el techo de la farmacia fue renovado, colocamos lunetas y cielo raso en la casa de la cultura, en la escuela realizamos acciones de pintura y reparación; además, hicimos una plaza para el esparcimiento de los alumnos. En el aula para la educación especial resolvimos la afectación que tenían en el tejado y la embellecimos. También sacamos de las ruinas al estadio de la comunidad”, informó Magalys Rojas Acosta, presidenta del Consejo Popular.

La propia fuente aseguró que de los 76 planteamientos pendientes antes de la reanimación, solo quedaron por resolver seis. Reparar el puente de acceso de la Toma de Agua a Mapos, eliminar una tendedera eléctrica en Pueblo Nuevo y garantizar las mangueras para el suministro de agua al barrio de la cooperativa son asuntos varados en la agenda.

Las soluciones a problemáticas como la necesidad de un teléfono público en San Fernando, construir un supiadero en Mapos y resolver las mangueras para que el agua llegue al tanque van más allá de las autoridades de ese territorio, por lo que sus causas fueron explicadas a los electores.

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Tres consultorios del médico de la familia se reconstruyeron totalmente. (Foto: Elisdany López Ceballos)

EN TIEMPO RÉCORD

Doce años, en el actual mandato, lleva Magalys al frente de ese terruño y reconoce que la vorágine protagonizada por sus votantes no ha tenido igual. Madrugadas, fines de semana, horas extras y apoyo de trabajadores del municipio cabecera han fortalecido el movimiento que le dio a Mapos una imagen distinta.

“Muchos vecinos hicieron caldosas, meriendas y café para los que estaban en la faena. Ha sido una movilización en los distintos asentamientos. San Fernando cuenta hoy con nuevo alumbrado público y solucionamos los problemas con el abasto de agua. En Canta Rana quedó instalado un mini-acueducto.

“Entidades como la CCS Fortalecida Irán Rojas, la UEB 7 de Noviembre y las UBPC cañera y arrocera han respaldado todas las acciones que realizamos en tiempo récord”, agregó Rojas Acosta.

La revitalización del Círculo Social y la panadería, las neveras instaladas en la tienda de Cimex y el mercado ideal, así como los cambios de imagen en las placitas devienen resultados concretos.

“Parecíamos hormigas en pleno laboreo. Techamos y pintamos la placita, además, mejoramos la presentación de nuestras mercancías. Acá en oferta siempre tenemos más de 30 productos y con precios razonables. Nosotros les compramos a patios familiares para evitar la reventa y facilitar el acceso de la gente a la comida. Creo que esta reconstrucción ha reanimado a la gente”, admitió el dependiente de la placita La sorpresa.

Acciones de rebacheo alrededor del parque central en Mapos y arreglos en los viales interiores y de acceso al Consejo también se concretaron en este renacer comunitario.

“La economía solo nos da para mejorar los caminos con rocoso, pero están bastante aceptables. Tenemos una guagua que sale a la cabecera municipal los lunes, martes y viernes; mientras que los miércoles y jueves cubre la ruta hasta Sancti Spíritus. Eso sin contar un camión particular que sale diariamente hacia la capital de provincia”, reconoció Magalys Rojas.

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Los lugareños participaron en las acciones de reanimación del Consejo Popular. (Foto: Elisdany López Ceballos)

Alrededor de 1 940 habitantes disfrutan ya de un entorno renovado. Atrás quedaron esos días de ajetreo inusual en el poblado, pero permanecen las huellas, el fruto del trabajo. Una comunidad rehecha y más agradable para quienes la habitan. Y si bien no hablamos de una geografía paradisíaca, sí de un poblado que ahora tiene más que ofrecerle a su gente.

Desandar las arterias de Mapos me proporcionó un vistazo pintoresco de ese pueblo al que no me habían presentado antes. En él convergen muchos elementos distintivos: la torre del central en ruinas, la rueda de casino de los lugareños, su medalla a la excelencia en la agricultura urbana, la dulzura de la maestra Evelín al reproducir animales de papel para que sus niños vieran por primera vez el zoológico o las raíces del conde Kostia, un intelectual de finales del siglo XIX y principio del XX que nació en aquellos parajes.

Debo admitirlo, ninguno de mis colegas hubiera adivinado que tantas cosas llamarían mi atención de un lugar tan alejado y aparentemente inamovible. Puede ser impresión de novata, pero mi primera vez rumbo a Mapos tuvo de todo: un trayecto peligroso, historias de vida, el ir y venir de lugareños ansiosos por ver el renacimiento de la ciudad y un pueblito sintiéndose en la piel un esplendor “nunca antes visto”.

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