FOTO CÉSAR SALAS ZAMORAEl joven patriota espirituano César Salas Zamora fue uno de aquellos pinos nuevos a los que se refirió José Martí cuando organizaba la guerra necesaria, que comenzó en 1895 por la independencia cubana.

El bisoño insurrecto pudo participar durante casi dos años en esa contienda. El 30 de marzo de 1897 cayó en combate, con los grados de Capitán del Ejército Libertador, en un enfrentamiento con tropas españolas en Bolondrón, provincia de Matanzas.

 

La noticia de esta pérdida causó tanto impacto en el General en Jefe Máximo Gómez, que en su Diario de Campaña escribió: “… y tu sombra querido César, fiel y leal compañero, muerto oscuro, caído solitario, para ti también tenemos muchas lágrimas y muchos duelos de pujanza, tus sacrificios y tus virtudes jamás serán olvidados”.

 

En una carta que le envió Gómez a Don Indalecio Salas, el padre de César, le patentiza: “Nacen los hombres de corazón generoso para que se levanten los pueblos. Me consuela pensar al recordar al hijo de mi alma que ha pertenecido como el suyo, a ese número de privilegiados escogidos en el altar de la Patria”.

 

En ese párrafo de la mencionada misiva, el General en Jefe se refería también a su amado hijo, el Capitán Panchito Gómez Toro, caído en combate unos meses antes, con su jefe el Lugarteniente General Antonio Maceo.

 

Es que César y Panchito, además de haber nacido en territorio de Sancti Spiritus, habían coincidido en tiempo y espacio en la lucha independentista, que forjó en ellos una valiosa amistas, desde los preparativos junto a grandes próceres.

 

Cesar Salas Zamora reunía las condiciones excepcionales para ganar la confianza y el afecto de José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y Serafín Sánchez. Este contacto, en un momento u otro, con las principales figuras de la Revolución independentista del 95,  elevaron aún más las virtudes y conciencia patriótica del joven.

 

En la emigración, César trabajo intensamente al lado de José Martí, quien en una ocasión escribió: “… es hombre de crear, sembrador e industrioso, con mano para el machete y el pincel e igual capacidad para el sacrificio, el trabajo y el arte”.

 

CORTA PERO AZAROSA VIDA

 

Cesar Salas Zamora nació el 4 de agosto de 1868 en la ciudad de Sancti Spiritus, en la casa marcada con el número 35 de la entonces calle Gonzalo, hoy Plácido, donde ahora radica una Escuela Especial para niños. Sus padres eran Coralina Zamora y el doctor Indalecio Salas, este vinculado a las actividades conspirativas contra el régimen colonial español.

 

El nacimiento de César precedió en algo más de dos meses al estallido de la primera guerra independentista en Cuba, el 10 de octubre de 1868, que fue secundada varios meses después en territorio espirituano con levantamientos armados encabezados por Serafín Sánchez y otros patriotas.

 

Durante la contienda bélica las autoridades hispanas intensificaron la represión contra los que se oponían a la presencia colonialista en Cuba. Uno de ellos era Indalecio, quien fue deportado con su familia y se dirigió a Nassau, capital de la colonia británica de las Bahamas.

 

Allí vivió la familia Salas Zamora, incluido el segundo hijo nombrado como el padre, hasta que en 1884 se trasladaron a Santo Domingo. Allí César y su hermano instalaron una farmacia y se estrecharon las relaciones con Máximo Gómez y Serafín Sánchez, incluidas sus respectivas familias.

 

Durante la tregua fecunda, como calificó Martí al período entre guerras, los padres de César decidieron regresar a Sancti Spiritus, pero él y su hermano se quedaron en Santo Domingo. Ya estaba en los afanes independentistas junto a Máximo Gómez y Serafín Sánchez, por medio de los cuales conoció a José Martí, al que acompañó en su bregar patriótico en la emigración.

 

Por su integridad y apego a la causa martiana, César Salas fue uno de los que desembarcaron con José Martí y Máximo Gómez por Playitas de Cajobabo, en el extremo oriental de Cuba, el 11 de abril de 1895. Completaban aquel selecto grupo Marcos del Rosario, Ángel Guerra y Paquito Borrero.

 

Veteranos y nuevos combatientes se fundían en aquel histórico acontecimiento, que trajo a suelo cubano al máximo líder de la Revolución independentista y al General en Jefe del Ejército Libertador.

 

En los campos insurrectos el joven demostró sus convicciones, a pesar de la caída en combate de José Martí el 19 de mayo de 1895. Posteriormente pasó a la escolta del General en Jefe, con el que participó en violentos combates durante la llamada Campaña Circular en la provincia de Camaguey.

 

Es entonces cuando Máximo Gómez le confió misiones en República Dominicana, para donde se embarcó por la zona de Cubitas en compañía de Alfredo Sánchez Agramonte. Una de las encomiendas era traer a Cuba el hijo del Generalísimo, el también joven y coterráneo Panchito Gómez Toro.

 

Ambos espirituanos se encontraron y prepararon una expedición para desembarcar en Cuba, pero distintos contratiempos y la poca cooperación de Tomás Estrada Palma frustraron esos intentos. Por eso decidieron trasladarse a Jacksonville, Estados Unidos, donde hicieron contacto con el General Rius Rivera y se incorporaron con él a un contingente que zarpó hacia Cuba en el buque Three Friends, del que desembarcaron el 8 de septiembre de 1896 por la ensenada de Corrientes, en la costa sur de Pinar del Río, en el extremo occidental de la isla.

 

Los expedicionarios pudieron unirse entonces a las tropas del Lugarteniente General Antonio Maceo, después de vencer numerosas dificultades y peligros. César y Panchito se ganaron en poco tiempo el afecto y la confianza del Titán de Bronce. Pero tuvieron que separarse por los azares de la guerra.

 

Así, el día en que el hijo del General en Jefe caía en combate junto al Lugarteniente General el 7 de diciembre de 1896, César Salas estaba de operaciones en otra parte del territorio cubano, al mando del General Sánchez Clavel.

 

Tres meses y 23 días después de aquella aciaga fecha, caía en combate también otro joven espirituano con los grados de Capitán, que entregó a la Patria lo mejor de su pensamiento y acción, en la lucha tenaz por la independencia. César Salas Zamora debe de ser un paradigma para todas las generaciones de cubanos, por sus probadas virtudes durante sus 29 años de vida.

No hay comentarios