El acondicionamiento de las salas de proceso y la ampliación de sus áreas permite incrementar y diversificar las producciones en la Industria Pesquera de Sancti Spíritus

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En el procesamiento de la tenca se logra un 50 por ciento de aprovechamiento industrial. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Por primera vez en sus más de tres décadas, la Industria Pesquera de Sancti Spíritus (Indupir), encargada de procesar todo el pescado proveniente de la Acuicultura, nota el cambio. Un techo nuevo, las paredes remozadas y algún que otro contenedor de frío en sus áreas exteriores llaman la atención de cualquier transeúnte.

Pero puertas adentro las transformaciones se advierten con solo mirar los pisos, sustituidos por pavimentos anticorrosivos, o las líneas de proceso, ahora dotadas de máquinas que facilitan las labores de limpieza del pescado y humanizan la labor de los hombres y mujeres que allí se desempeñan, condiciones que permiten lograr mayor eficiencia productiva.

Desde muy temprano y casi siempre hasta pasadas las doce de la noche los integrantes de la brigada de recepción se ocupan de todas las capturas provenientes de las diferentes formas del cultivo del territorio espirituano, ya sea intensivo o extensivo.

“Este trabajo lleva horas de esfuerzo y concentración para no perder ni un solo animal por mala manipulación o por no estar correctamente nevado”, así lo reconoce Jorge Luis Surera, jefe de la brigada de recepción, quien explica, además, que antes de que los carros salgan en busca de las capturas hacia la presa Zaza, Manaquita, Paso Caballo, los embalses Lebrije o La Felicidad, entre otros puntos de recogida, ellos deben entregar el hielo en cajas, para facilitar la conservación de los peces hasta su arribo a la industria.

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Edilia Pérez lleva más de 30 años en esta industria. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

SALA DE FONDOS EXPORTABLES

Para Edilia Pérez Dueñas, el hecho de llevar más de 30 años laborando frente a una máquina de proceso, de pie, con las manos mojadas y el frío calando los huesos, no ha sido cosa fácil.

Ella, como muchas otras mujeres que integran el colectivo de procesadoras en la sala de fondos exportables (sitio donde se limpia todo el pescado para obtener diversos surtidos que luego se comercializan) sabe muy bien que el trabajo aquí fluye en cadena, con un tiempo cronometrado y que demanda entrega para no perder el ritmo productivo.

“Yo limpio en cada jornada entre unas 10 cajas de pez claria, unos 500 animales de 800 gramos de peso cada uno, o cantidades casi similares de tilapia. Es cierto que tengo práctica y sobrada experiencia; pero cuando acabo mi turno de labor me duele todo”.

En otro sitio, dentro de la espaciosa industria pesquera, conocido como la línea de escama, muchos jóvenes se ven atareados. Allí se procesan ciprínidos de diversos tamaños que luego se convierten en picadillo para utilizarlo como extensor en otras producciones.

Juan Carlos Guzmán, el jefe de Planta, habla de la alta responsabilidad de su labor, al encargarse de organizar todos los procesos en el interior de la planta, es decir, desde suministrar la materia prima a cada una de las áreas para su beneficio, hasta culminar con el envase de los productos terminados.

“Todo lo que hacemos tiene un propósito bien definido —aclara Juan Carlos— y es lograr mayor eficiencia, sin perder la calidad de nuestras elaboraciones. Por ejemplo, con la tenca HG que se exporta mantenemos un 50 por ciento del aprovechamiento industrial, mientras que el filete de claria se comporta al 31.3 y el de tilapia al 30.4 por ciento, indicadores muy favorables si los comparamos con la media nacional”.

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En el 2015 la industria comercializó más de 4 150 toneladas de alimentos. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

UNA INVERSIÓN QUE CRECE

Sin dejar de producir para seguir abasteciendo el mercado interno de la provincia, en la Planta de Productos Conformados se desarrolla, igualmente, la mayor remodelación y ampliación de su historia. Allí todo cambia de la noche al día; enchapes en las paredes, construcción de locales, sustitución de pisos y nuevos baños y taquilleros para el uso de los trabajadores son acciones concebidas en la única inversión aprobada para la rama de la Acuicultura este año en la provincia.

Leonardo Venegas Lara, director técnico de la Empresa Pesquera de Sancti Spíritus (Pescaspir) asegura que cuando se concluyan las labores constructivas en los próximos meses, la instalación reunirá todas las condiciones requeridas para asumir no solo las producciones tradicionales, sino otras que se pretende incorporar.

“Estamos hablando de 300 000 pesos que fueron aprobados para este año y alrededor de 260 000 que se ejecutaron en el anterior, con los cuales no solo terminaremos esta inversión, sino que se culminará también la base de almacenes”.

Pablo Batueca Manso, jefe de Producción de Indupir, asegura: “Si bien es cierto que con la remodelación el centro exhibe un traje nuevo, también lo es el haber alcanzado metas superiores en el orden productivo, al punto de ser elegidos para festejar, este 8 de abril, el Día del Trabajador de la Industria Pesquera”.

En el 2015 la industria comercializó más de 4 150 toneladas de alimentos, de las cuales 1 580 se vendieron en las casillas especializadas y unidades de Comercio como parte de las dietas médicas y la canasta básica de los espirituanos, pero el resto también llegó a la población mediante la distribución a diferentes empresas e instituciones del territorio.

Es cierto que aún es insuficiente, pero hay que reconocer que el pescado o sus productos derivados hoy están más cerca del alcance de los espirituanos.

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