coro-de-clave-Sancti-Spíritus-350x275Hace 117 años se escuchó por primera voz en Sancti Spiritus, ciudad del centro cubano, una voz femenina excepcional, heredera natural de la fortaleza musical africana.  La dueña de aquel debutante torrente melodioso solo tenía 11 años y respondía al nombre de Leoncia Marín Ransolí.

 

Aquella niña se acababa de inviar en el Coro de Clave La Yaya, fundado por Juan de la Cruz Echemendía, el precursor en Sancti Spiritus de ese tipo de agrupación musical, única de su tipo en Cuba,  integrada por  voces, guitarra, tres, percusión y marímbula.

 

Leoncia había nacido el 11 de abril de 1888, de padres esclavos lucumíes. Ese mismo día falleció su madre en el parto y de ella se hizo cargo otra esclava, quien le enseñó cánticos y rezos en la lengua nativa de sus progenitores.

 

Su poderosa voz enseguida acaparó la admiración de cuantos la escuchaban en el Coro de Clave, en el que se unió a vocalistas ya imprescindibles como Mercedes Estrada, Hipólita Camino, Dulce Cancio y Pablo Mariano.

 

La popularidad de Leoncia fue tanta que luego se convirtió con el tiempo en la clarina, es decir la voz líder, del Coro de Clave de la calle Santana, dirigido por el célebre trovador Miguel Companioni. Esa agrupación era rival de la del barrio de Jesús María, que encabezaba el también insigne trovador Rafael Gómez (Teofilito).

 

Testimoniantes y cronistas de la época recuerdan que muchas de las claves que se improvisaban en las competencias entre barrios hacían alusión a las voz excepcional de Leoncia y condicionaban el triunfo del colectivo de Santana al desempeño vocal de la clarina.

 

Uno de aquellos cantos decía en una de sus estrofas: “Que valor tiene usted Teofilito, qué valor de pararse frente a mi coro, sin comprender que sus clarines son de oro; pero la voz de Leoncia al enemigo calló y entre aplausos victoriosos su cornetín apagó”.

 

Era tanta la calidad interpretativa de la clarina Leoncia Marín que se ganó el apelativo cariñoso de Pico de Oro. Su reinado todavía se mantiene, pues nunca ha surgido alguna voz femenina que la haya superado en el Coro de Clave, en el que sus excepcionales condiciones vocales se impusieron durante muchas décadas.

 

Muchos elogios recibió esta vocalista excepcional de la más auténtica música de Sancti Spiritus. Entre aquellos agasajos está el del periodista espirituano Honorio Muñoz, quien el 3 de febrero de 1946 publicó en el periódico Hoy un artículo dedicado a los coros de clave y al referirse a Leoncia escribió: “Yo no sé donde hubiera ido a parar si llega a educar su voz, Era una cantera virgen y ni el fogón, ni las necesidades, ni un selvático abuso de sus facultades, mermaron jamás aquel canario negro que se agitó en su garganta”.

 

Leoncia Marín Ranzolí tuvo una larga vida. Falleció el 5 de marzo de 1992, a los 104 años de edad. Ella siempre será la figura emblemática del Coro de Clave de Sancti Spiritus.

 

 

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