En estos momentos la presa Zaza acumula el 43 por ciento de su capacidad de llenado, cifra que los expertos valoran como imprescindible para el sostén de los programas agrícolas de la región

Después de caer en septiembre pasado hasta los 130 millones de metros cúbicos de agua embalsada, uno de los volúmenes más bajos de toda su historia, la presa Zaza tomó lo que pudiera considerarse un segundo aire y hoy acumula el 43 por ciento de su capacidad de llenado, cifra que los expertos valoran como imprescindible para el sostén de los programas agrícolas de la región.
Alberto Eirín, delegado del Instituto Nacio¬nal de Recursos Hidráulicos en Sancti Spíritus, significó que esta mediana recuperación del acuatorio es el resultado de una decisión radical: el cierre de la Zaza hace seis meses, o lo que es lo mismo, la interrupción de las entregas de agua a sus principales clientes.
Ello implicó el sacrificio de la campaña arrocera de frío correspondiente al período 2015-2016 en la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro y afectaciones directas a la estación de alevinaje de la acuicultura, donde se asegura la repoblación de los embalses de la provincia, particularmente con es¬pecies de ciprínidos, y se desarrolla la ceba de la claria.
La medida, sin embargo, permitió preservar la vida acuática en la presa Zaza —el principal re-servorio de especies de agua dulce en el país—, mantener un gasto sanitario aconsejable en el cauce viejo del río y sobre todo acometer labores urgentes de reparación en el Canal Magistral pa¬ra asegurar un riego más eficiente.
Con una capacidad de diseño de 1 020 millones de metros cúbicos y enlazada a través de la derivadora Sur del Jíbaro al sistema Jatibonico del Sur (incluye las presas Dignorah, Lebrije y La Feli¬ci¬dad), la Zaza no sólo representa una garantía para la producción arrocera de la región, sino también de otros programas no menos importantes como el cañero-azucarero y el desarrollo de la ganadería vacuna y la acuicultura, además de participar en la generación eléctrica.
Tras una espectacular crecida en el 2012 a raíz de las intensas lluvias registradas en el centro del país, el embalse había comenzado a declinar en el 2014, cuando, a pesar de las medidas restrictivas implementadas, sólo en el llamado período seco —entre el primero de noviembre del 2014 y el 30 de abril del 2015— la presa perdió 425,3 mi¬llones de metros cúbicos de agua, una tendencia que se tornó crítica durante el pasado año.

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