FOTO SEPTETO ESPIRITUANO

Poder contar en el siglo XXI con una genuina agrupación musical de nueve décadas de existencia, es un regalo inestimable a la cultura nacional cubana. Así lo demuestra el Septeto Espirituano fundado en la ciudad de Sancti Spiritus el 10 de junio de 1926.

Este colectivo dedicado al auténtico son cubano fue creado por el maestro Valeriano García y contaba en sus inicios con voz líder, guitarra, tres, bongó, maracas y marímbula,  instrumento criollo compuesto por un cajón de madera con tres flejes, que hacen la función de bajo. En la década de los años 30 se cambió la marímbula por el contrabajo y se introdujo una trompeta, como se estila, desde entonces, para este formato musical.

El Septeto Espirituano continuó siembre fiel a la línea interpretativa del son tradicional. En 1932 ocupó la dirección el Chino Pentón, uno de sus fundadores, hasta 1953 cuando lo sucedió el guitarrista Ángel Huelga hasta su fallecimiento.

La agrupación actuaba en diversos escenarios y en distintas localidades, así como en la radio local de la ciudad de Sancti Spiritus, además de amenizar bailes, principalmente los fines de semana.

La época de oro del Septeto Espirituano está marcada con la entrada en 1964 del excepcional sonero de origen camagueyano Rodolfo Marrero, de excepcional y potente voz, considerado entre los grandes cantores de Cuba. Su potente timbre como voz líder identificó al grupo durante 35 años, hasta el fallecimiento del cantante en 1999.

Este auténtico colectivo musical actuó por toda Cuba en diversos escenarios, espectáculos y fiestas populares, así como en la radio y la televisión nacionales, además de realizar grabaciones discográficas, con lo que llegó a obtener el Disco de Plata de la firma EGREM.

También llevó la tradicional música cubana a escenarios internacionales, al realizar giras por España y por las islas de Guadalupe y Martinica en la década de los años 90 del siglo pasado.

Otras generaciones de músicos han ido manteniendo la autenticidad del Septeto Espirituano hasta la actualidad, siempre con la pureza y devoción necesarias para conservar ese son de acendrado sabor cubano.

Para ello mantienen igualmente el repertorio estructurado desde los inicios, con lo más representativo de los grandes soneros cubanos de todos los tiempos, incluidos autores de Sancti Spiritus.

Por su larguísima y fructífera trayectoria artística, el Septeto Espirituano ocupa un lugar respetable en la historia de la cultura musical cubana y muy especialmente del territorio espirituano, donde la población disfruta de sus actuaciones.

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