Caña de Azucar, jatibonico. Sanctis Spiritus. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Caña de Azucar, jatibonico. Sanctis Spiritus. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La central provincia de Sancti Spíritus por diez años consecutivos se ha mantenido a la vanguardia del país en la producción azucarera,  batalla que comienza a ganarse mucho antes del inicio de la molida.

Desde hace muchos años este territorio no se adentraba en el mes de mayo para el cumplimiento de su plan de azúcar, por lo que el tiempo apremia para introducirse de lleno en  la actual etapa de reparaciones e inversiones.

Desde los pitazos que dieron término  a la molienda, tanto en el  central Melanio Hernández, de la localidad de Tuinucú, en el municipio de Taguasco;  como en el gigante Uruguay, de Jatibonico;  se han volcado en el período de limpieza y desarme con el mismo ímpetu que mostraron en la realización de la campaña.

 Todos están conscientes de que la batalla –términos de guerra creados por Fidel para referirse a la zafra-  comienza  a ganarse desde ahora, pues de la efectividad con que lo hagan dependerá en gran medida el comportamiento de los principales indicadores fabriles durante el proceso de producción del crudo.

 El principal contratiempo en el Uruguay estuvo en el área de generación de vapor al tener baja eficacia una de sus calderas, por lo que es allí donde deben centrar  ahora sus principales acciones.

 Mientras, en el Melanio lo más significativo, entre otras causas,  es el tiempo perdido industrial, pues invirtieron  decenas de horas para restaurar  problemas afrontados en su tándem.

 Ahora desempeña un papel fundamental   el cumplimiento de la Norma 52, que regula los pasos de desarme, limpieza, defectación y conservación, pues existen otras causas objetivas y subjetivas que afectaron la molida.

 NO mencionamos las adversidades atmosféricas  que también influyeron y para las cuales deben prepararse, no obstante las nocivas influencias del cambio climático.

 La próxima zafra debe comenzar a finales de noviembre o a principios de diciembre, lo que es vital para descontar algunos días al período de molienda y cumplir con la denominada zafra chica.

Por todo ello es que la máxima  predominante entre los azucareros espirituanos en estos momentos es una sola: ganarle tiempo al tiempo.

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