Casa refranesPara quienes nos vinculamos de una forma u otra a las actividades por la celebración de la efeméride del Moncada en la central provincia cubana de Sancti Spíritus  hace tres décadas, esa frase acuñada por el destacado escritor y periodista espirituano Tomás Álvarez de los Ríos es muy familiar.

Así, en una franja en la parte inferior del alero de la hoy casi marchita y muy maltratada Casa de los Refranes  -única de su tipo en el mundo- se podía leer la inscripción en grandes letras a todo lo largo y ancho de su sui géneris residencia: ¡AHORA SI SE CAGO EL BUEY! ¡SANCTI SPÍRITUS EN 26!

Por tanto, fue el primer acontecimiento popular importante al amanecer del día en que se otorgó la sede  al territorio espirituano. Para algunos falsos moralistas la frase era una violación a las más elementales reglas de educación, pero para la inmensa mayoría algo pintoresco con lo que Álvarez de los Ríos quiso expresar su entusiasmo y el de todos los espirituanos.

Incluso hubo quiénes se dirigieron a las autoridades pertinentes con el fin de que se eliminara “tal afrenta al decoro de la lengua de Cervantes”,  sin haberse leído El Quijote, del Manco de Lepanto o La Celestina, del también español Fernando de Rojas, pero esos minoritarios esfuerzos fueron en vano.

Alguien de notable autoridad, de quien me voy a reservar el nombre, se unió a la mayoría y  votó porque se mantuviera la controvertida frase adornando esa céntrica parte de la carretera central -banda Habana- muy cerca del hotel Los Laureles, que  tanto llamaba la atención a quiénes transitaban por la vía.

Así, de esa manera única, cómo el sólo sabía hacerlo, Tomás incorporó aquel refrán que significa un acontecimiento de notable envergadura, algo extraordinario, trascendental, tremendo en su contenido pero de popular connotación: ¡SE CAGÓ EL BUEY!

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