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El badminton era uno de los pocos deportes en los que Cuba todavía no había podido lograr su clasificación para unos Juegos Olímpicos. Con una gran tradición deportiva y una rica historia en citas bajos los cinco aros, la mayor de las Antillas se estrenará en un solo deporte durante la justa de Río de Janeiro-2016, y será en la disciplina de las raquetas y volantes, gracias a la ubicación de Osleni Guerrero en el ranking mundial.

Cubasí se acercó al muchacho de 26 años y 1.89 metros de estatura, quien hizo un recorrido por su vida, más allá de la modalidad que lo ha hecho célebre.

“Yo era un niño muy intranquilo. Practiqué boxeo, karate, judo, béisbol (no tuve mucha continuidad, y lo que hacía era designado, un doblete en la única vez al bate que recuerdo). Hubo varios entrenadores que se interesaron en mí porque era hiperactivo. Todavía tengo relación con estos entrenadores que me tuvieron cuando era niño en el Centro Deportivo El Pontón.”

“María Velasco, mi mamá, me mandaba para el Pontón, a una cuadra de la casa, para poder tener tranquilidad conmigo, porque allí estaba gastando energía y me alejaba de otros ambientes. Entraba a las 12 del día y estaba hasta las nueve de la noche. Hoy se siente muy alegre de tener un hijo olímpico, aunque se pone muy nerviosa cuando compito aquí.”

Cuando entraste al bádminton, apenas se conocía, ¿Qué te llevó a inclinarte por él?

“Ni me acuerdo cómo llegué, lo mío siempre era por embullo, y me aburría rápido de los deportes. Me siento orgulloso de haber podido sacar adelante al bádminton, que me gustó desde que lo conocí. Dice mi mamá que ese fue mi calmante.”

¿Qué recuerdos te trae el barrio?

“Nací en Centro Habana, y aunque ya no vivo allí me siento muy bien cuando vuelvo, porque ahora estoy en una zona muy tranquila, pero me gusta el ambiente familiar y el bullicio de mi barrio natal. No quiere decir que no sea serio, pero hay momentos y momentos. En cuanto a la casa, me gusta cocinar, y como bastante.”

¿Cómo llevas la fama?

“Me alegro mucho por todos los que preguntan por mí. Jamás he tenido una lesión grave, pero cuando tuve un pequeño percance antes de los últimos torneos clasificatorios para Río, en Perú y Chile, varias personas se preocuparon conmigo y con mi familia, eso es muy bonito. Yo nunca tuve lesiones, y cuando tuve molestias me las callé, porque lo mío es salir a darlo todo. Por lo demás, me gusta discutir de pelota y desde pequeño me enseñaron a ser extrovertido, así que no me da pena tocar puertas en mi barrio y conversar con la gente, eso es muy lindo.”

Ya con el boleto en el bolsillo, para el subcampeón panamericano de Guadalajara-2011 no hay otra meta en la cabeza que avanzar lo más posible, a ver si logra el sueño de una medalla olímpica.

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