Academia cubanaUna nueva forma de decir se ha apoderado de los  cubanos que, en muchas ocasiones, en eso de imitar no hay quién nos ponga un pie delante y sobre todo cuándo de  transformaciones lexicales se trate.

Ahora, algunas palabritas de muy mal gusto, por su uso reiterado,  se han puesto de moda, al convertirse en molestas muletillas que indican pobreza de vocabulario, aunque no son precisamente entre personas de bajo nivel  académico. Una, en una buena parte de la población y otra entre dirigentes y cuadros a los más altos niveles.

Por ejemplo en la recién concluida  Asamblea Nacional del Poder Popular hubo muy pocos diputados entre los que vimos a través de la Mesa Redonda, en  la que no se repitiera constantemente “adornando” –entre comillas- cada frase.

Los que nos dedicamos al trabajo de la prensa la escuchamos repetidamente en muchas de las  entrevistas que realizamos. No piensen en un vocablo grosero lo que la hace desagradable,  sino  su reiterada e injustificada aparición por doquier.

Deben estar ansiosos por saber cuál es  el TEMA que nos ocupa y es precisamente esa palabra: TEMA, el angustioso contenido de nuestro comentario.  Por ejemplo -y no se sienta nadie aludido- algunos dicen: “La escasez de agua debido al TEMA  de la sequía es lo que más afecta al TEMA  de  la producción de viandas y vegetales. Por tanto el TEMA de nuevos inversiones en equipos de riego  es el TEMA  que más no ocupa ahora”.

 Y no vayan a pensar que exagero pues si le ponemos atención veremos que hay mucho más en la mala utilización de este vocablo. ¿Haría falta tanta repetición  de esta palabra? Fíjense en este texto: “La escasez de agua debido a la sequía es lo que más afecta a  la producción de viandas y vegetales. Por tanto nuevas inversiones en equipos de riego  es lo que más nos ocupa ahora”. Lo único que hemos hecho es eliminar la infortunada palabra TEMA.

¿No vale la pena reflexionar al respecto? Vivimos en una sociedad  donde  más de una décima parte somos universitarios y que el promedio de escolaridad es superior al duodécimo grado, entonces,  no se conciben errores de tan baja categoría en el uso del  lenguaje.

La otra muletilla está mucho más generalizada en casi toda la sociedad. ¿Qué de dónde vino? No sé, pero se ha extendido y ¡De que manera! 

En cualquier frase del lenguaje hablado -no así  en el escrito- un monosílabo se ha adueñado  de la manera de decir de muchos cubanos. Con todo el mal gusto del mundo dicen: VE. Sí,  esa  palabra sin ton ni son, sin contenido semántico, ni de puente, ni de enlace, en la cadena hablada.

Por ejemplo :  “Ayer  fuimos al concierto de Gente de Zona, VE, y el público abarrotó la plaza. Debieron darlo, VE, en un lugar mucho más amplio porque muchas personas, VE, no pudieron apreciarlo”. Tampoco exagero es una copia textual de la opinión de alguien que al parecer tiene algún complejo ovino caprino.

Para quiénes se les ha olvidado -porque desconocimiento no es en una sociedad tan culta como la nuestra- aquí les va una breve definición de muletilla: “Una muletilla es una palabra  que se repite mucho por hábito. Es algo que sirve como soporte  en el caso lingüístico y suelen ser expresiones innecesarias, comodines y  se utilizan sin cumplir una función primordial en una determinada oración e indican pobreza de vocabulario”.

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