20160819_095643Los recuerdos del Primer Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas y el empeño por la emancipación de la mujer están presentes en una federada espirituana octogenaria que continúa amando a su organización .

Allí en su vivienda del municipio espirituano de  Cabaiguán, Ida Hernández Roldán continúa imbuida en sus pensamientos. Está de pìe en su portal junto a las plantas del jardín que siempre la acompañan.

Una mente lúcida y su cuerpo que aún sostiene los 81 años son suficientes para que esta mujer octogenaria reviva sus hazañas  y proezas laborales.

Eran los tiempos de mayor efervescencia revolucionaria en que la mujer se aglutinó en una de las  organizaciones  de masas que agruparía a las féminas: la  Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Entonces, debido a sus méritos, esta cabaiguanense  tuvo el alto honor de participar en el Primer Congreso de la FMC. La presencia de Fidel Castro, de Vilma Espín  y de Celia Sánchez Manduley  son imágenes que se repiten con gran claridad en las palabras de Ida cuando repite una y otra vez “es algo inolvidable”.

Intensas jornadas de trabajos voluntarios, labores tabacaleras tanto en el surco como en la fábrica, escogidas , y todo lo que tuviera relación con la hoja hicieron de Ida la razón de su existencia.

A la par, las tareas de la organización femenina y la crianza de sus  hijos Flora y Carlos Julio, ambos “con estudio y preparación”.

La figura de Vilma Espín Guillois, Presidenta de la FMC,  su ejemplo y  su labor constituyeron un acicate a  partir del 23 de agosto de 1 960 cuando se llevaron   a cabo políticas y programas destinados a lograr el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer, cuando se trazó el camino que llevó a su justo lugar a las cubanas.

Entonces, afirma Ida con agudeza,  “había que decir a las mujeres en aquella época  que la Revolución estaba para hacerles una vida mucho más llevadera, y allí estaba la labor de las federadas para transmitir sus experiencias”.

Es por eso que Ida siempre sueña, las noches son remembranzas, los atardeceres de cada día son nuevas esperanzas. Ida siempre recuerda dos grandes, dos que no vacilaron en dar a cada mujer su merecido sitio: el Comandante en Jefe Fidel Castro y Vilma Espín Guillois.

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