Les confieso que verme junto a un pequeño grupo de ilustres personalidades espirituanas para recibir un alto estímulo,  es algo que nunca imaginé cuando comencé en los avatares del periodismo y mucho menos que tan valioso incentivo me fuera otorgado en la actividad de celebración por el Aniversario 40 de la Constitución de las Asambleas Provinciales del Poder Popular, máximo órgano gubernamental en cada territorio cubano

CuadroFue allí, frente a la majestuosidad arquitectónica de la biblioteca Rubén Martínez Villena, antigua Sociedad exclusivista El Progreso,  lugar dónde el Comandante en Jefe pronunció el día 6 de enero de 1959 uno de los primeros discursos después del triunfo revolucionario. Sólo este histórico detalle es suficiente para colmar la copa de mi satisfacción personal.

Pero además, en la plaza que ocupa el histórico Parque Serafín Sánchez, lugar de confabulación de grandes acontecimientos políticos y culturales, testigo fiel de mis aciertos y desaciertos juveniles  donde besé con mucha pasión a alguna novia y confidente también de “trágicos” desencantos amorosos.

Me pregunté varias veces que hacía allí entre tantas figuras y representantes de emblemáticas instituciones. El Machete de  Serafín Sánchez, máximo estímulo que otorga el órgano de gobierno  provincial a delegados altruistas con cuatro décadas de labor ininterrumpida quiénes sólo han recibido como privilegio más trabajo. Igual incentivo recibieron la Biblioteca Rubén Martínez Villena, la Universidad de Sancti Spíritus José Martí, el Hospital de Rehabilitación Faustino Pérez.

La destacada cantante cubana Ivette Cepeda, oriunda de la Ciudad del Yayabo, recibió la condición de Hija Ilustre de Sancti Spíritus.

Recibieron estímulos especiales por su distinguida trayectoria en diferentes esferas de la sociedad espirituana, el destacado  pelotero Frederich Cepeda, el escritor e investigador Juan Eduardo Bernal Echemendía, Juanelo; junto a otras destacada personalidades y…  entre ellas me ubicaron a mí, cuando realmente no me creo merecedor de tal incentivo moral.

Cuando el Primer Secretario del Partido en la provincia José Ramón Monteagudo y la Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular Teresita Romero, pusieron en mis manos el diploma acreditativo, entre otras dádivas colaterales, entonces pensé en los desaparecidos Tomás Alvares de los Ríos, José Camellón López, Ernesto Montero, Pérez Madrigal o en  Jorge Moisés,  artífices del periodismo espirituano contemporáneo, quienes hubieran sido también merecedores  de este importante estímulo.

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