Sergey Karjakin sorprendió al infligir una dura derrota al campeón Magnus Carlsen, que había presionado en exceso el campo negro en busca de la victoria.

El aspirante, muy por debajo en las apuestas al comienzo del encuentro, había resistido todos los ataques del campeón en las siete partidas precedentes e incluso había tenido opciones de victoria en la quinta partida. Ahora domina el marcador por 4,5 a 3,5 a falta de cuatro juegos.

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Como había hecho el aspirante en la séptima, el campeón abrió con 1.d4 y el juego discurrió por los cauces de la variante Zukertort de la apertura peón de dama, una línea poco utilizada en la práctica magistral.

Karjakin accedió al medio juego con su pareja de alfiles apuntando al enroque blanco. Pese a la iniciativa que le concedían las piezas blancas, Carlsen se vio en una situación pasiva, con su dama obligada a defender. Meditó durante 16 minutos su movimiento 19. Cb5, y después el aspirante, fiel a su carácter, resolvió no arriesgar, omitiendo la entrada de la dama en g5.

Con todas las piezas ligeras sobre el tablero la posición ofrecía posibilidades de ataque y riesgos para ambos bandos. Había que calcular con mucha precisión y el aspirante meditó durante 22 minutos su jugada 21. Los apuros de tiempo (el primer control es de 2 horas para los 40 primeros movimientos) se dibujaban en el horizonte, con 34 minutos en los dos relojes.

En el movimiento 24, después de una serie de cambios, Carlsen tomó con peón un caballo blanco en lugar de con alfil, una idea que desequilibraba su posición pero que declaraba su propósito de buscar la victoria a toda costa. Su decisión, ante un rival que ha demostrado su maestría defensiva, se reveló equivocada.

Con los dos jugadores fuertemente presionados por el reloj, Karjakin ganó un peón en el movimiento 32 y en el 35 no dudó con aceptar otro, sacrificado por Carlsen en un intento de mantener la iniciativa.

Por momentos pareció que el campeón sería capaz de conseguir tablas por jaque perpetuo, pero Karjakin fue aumentando la presión sobre el campo blanco y Carlsen cometió un grave error al jugar 49.Da5, seguido de otro, ya definitivo, con 51.De6.

Carlsen se encontró en posición de “zugzwang” (cualquier jugada pierde). Karjakin colocó su peón en séptima (52…a2) y el campeón tuvo que inclinar su rey. Minutos después, profundamente disgustado, no acudió a la reglamentaria rueda de prensa.

“Carlsen no ha jugado mal. Lo intentó, sacrificó dos peones y creó un juego muy interesante aunque no logró el empate, pero gracias a Magnus ha sido un gran día”, comentó el ruso.

Por primera vez, en los tres encuentros que ha disputado con el título en juego (uno para conquistarlo, dos para defenderlo), Carlsen se ve en una situación comprometida. El miércoles ambos jugadores volverán a sentarse frente al tablero para disputar la novena partida, con el aspirante al mando de las blancas. Y ganará el primero que llegue a los 6,5.

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