Hoy, durante el paso a mi lado de las cenizas del Comandante en Jefe, me animé a escribirle estas palabras. El pueblo llora la pérdida de Fidel, pero ahí está la Revolucion Cubana, su creación, más viva que nunca:

Fidel ha fallecido, es la noticia que recorre el mundo en titulares de radio y televisión. La imagen del eterno comandante, verde como las cubanísimas palmas, se multiplica en redes sociales y  reportes de prensa. La partida física del líder histórico de la Revolución Cubana, es la pérdida irreparable del hombre que dignificó a millones de seres humanos en la mayor de las Antillas. Banderas a media asta, manos negras, blancas,  obreras, humildes, proletarias  ilustran la pena de un pueblo, al decir adiós al último de los líderes de estirpe mundial.

Al escribir, más que por oficio, lo hago por convicción y gratitud. Convicción que me inculcaron mis padres. Gratitud, pues gracias a Fidel, siempre me contaron ellos, que sus vidas cambió por completo.

Gracias a Fidel, mi madre de crianza, humilde, como la misma humildad, dejó de lavar en una  batea de zinc por unos centavos al mes. Gracias a Fidel mi madre de crianza que hoy está en el cielo, la luz de mis ojos, encontró un trabajo digno en el sector tabacalero, se alfabetizó y hasta el último segundo de su vida, agradeció a ese hombre inmenso que ya está en la inmortalidad, todo lo bueno y humano que encontró en la vida. 16 años de enfermedad  sufrió mi añorada viejita y gracias a Fidel, no tuve  que pagar un solo centavo para que recibiera atención médica.

Fidel siempre fue para ella luz, verdad y esperanza. Mi padre, también me enseñó desde niño, que gracias a Fidel, dejó de votar excrementos para ganar  los centavos que daban de comer a mi humilde familia. Mis padres gracias a Fidel, dejaron de ser campesinos humildes, para ser obreros. Yo me formé en una Universidad Cubana, sin tener que pagar un solo centavo y por eso hoy en nombre de mis viejos y en el mío propio te digo: ¡Gracias Fidel!

Fidel ha fallecido. Ha muerto el líder insustituible, el eterno alumno y el maestro inmortal. Ha muerto el  contrincante político que rediseñó el mapa geopolítico de África, el estratega militar que aniquiló la invasión mercenaria de Girón, la antorcha que ilumina la América toda, confiado en un futuro mejor, que sí es posible.

Decimos Hasta Pronto, al hombre que multiplicó escuelas, hospitales y círculos infantiles. El dignatario que  ofrendó a las mujeres el derecho  y la igualdad de posibilidades. El humanista que apostó por la ancianidad y la seguridad social. Te doy gracias Fidel y lo hago también en nombre de todos los cubanos que dentro y fuera de Cuba, no han olvidado  con la altura  de los aviones, su origen de pueblo y de clase pobre.

No esos, que hoy presumen un linaje del que nunca fueron parte y jamás lo serán, no de esos que hoy se alegran de tu partida, encandilados por los migajas que al igual que el antiguo imperio y cito: Roma paga a los traidores, pero los desprecia. Esos que hoy festejan tu partida físca es triste, pues es el único modo de reconocer en silencio su derrota. Pues al final sobreviviste a los más de 600 atentados. Viviste a tu manera y moriste, cuándo por ley física la vida así lo dispuso, para escribir tu nombre en la inmortalidad de los grandes de corazón y virtud.

Fidel ha fallecido. El líder de los pobres, de los humildes, de los necesitados.  Decimos Hasta Pronto al guía de todo un pueblo, que a pesar de las limitaciones materiales, nos demostró que la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra que algunos hombres se ponen encima, en nombre de la pobreza.

Fidel ha partido a la inmortalidad y en ese viaje deja la impronta del estadista único. Del diplomático incansable en busca de la paz. El amigo pacificador en los conflictos de Venezuela, Colombia y Argelia. El  paladín  en la batalla contra el Apartheid en Sudáfrica. El escultor del despertar  unificador de América en el siglo XXI.

Se nos ha ido Fidel, pero su partida no es cierta, pues deja tras de sí, la obra de toda una vida que hoy es bastión de verdades. Se ha ido el hombre, el ser humano, con virtudes y con defectos. Un cubano universal, irreverente y rebelde, con causa o sin ella, según el cristal con que se mire. Eso sí, el adversario político e ideológico que cambió a los mercenarios de Girón por compotas para los niños cubanos. Se nos ha ido un líder de talla mayor. Un cubano que se inmortaliza en el ejemplo de su obra.

Hasta siempre Comandante. Gracias por todo Fidel. En mi nombre y en el de mis viejos, que al igual que yo, hoy sienten la tristeza de una lágrima en las mejillas, mil veces gracias.  Nuestra deuda de gratitud siempre será eterna.

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