Desde la primera guerra independentista cubana contra el colonialismo español sobresalió el protagonismo de valiosos jóvenes patriotas del territorio de Sancti Spiritus, en el centro de Cuba.

FOTO HONORATO DEL CASTILLO

Uno de aquellos próceres fue Honorato del Castillo y Cancio, quien nació en la entonces villa de Sancti Spíritus, el 30 de noviembre de 1838. Pero sólo vivió algo más de 30 años, al caer en combate con los grados de General de División del Ejército Libertador cubano, el 20 de julio de 1869.

Su vida transcurrió inicialmente en sus primeros estudios en colegios de su ciudad natal, la que tuvo que abandonar por problemas de salud cuando tenía 16 años. Su recuperación transcurrió en una finca, donde laboraba su hermano, en un ambiente montañoso, lo que después le sería muy útil durante la guerra.

Honorato retornó a los estudios en 1857, al ingresar como pasante en el colegio El Salvador, del ilustre educador José de la Luz y Caballero. Allí se vinculó con jóvenes como él que después integrarían el movimiento independentista cubano.

Luego, en 1862 comenzó la carrera de Medicina en la entonces Real y Literaria Universidad de La Habana, donde conoció a Rafael Morales y González, el célebre Moralitos de la lucha insurreccional. Con este y otros estudiantes formó la sociedad denominada Vientre Libre, para combatir la oprobiosa institución de la esclavitud.

Todas esas inquietudes políticas con las que se vinculó en la capital del país y sobre todo en las aulas universitarias fueron preparando a Honorato del Castillo para las futuras luchas contra la opresión colonialista española.

Cuando concluyó sus estudios en la Universidad regresó a Sancti Spiritus para dedicarse a la enseñanza y en 1866 viajó a Estados Unidos, y de allí volvió a La Habana, donde lo sorprendió el inicio de la Guerra de los Diez Años, la primera contienda de los cubanos por su independencia, que estalló en la región oriental del país con el levantamiento encabezado por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868.

Bajo esas circunstancias se trasladó hacia Sancti Spíritus junto con el joven Luis Ayestarán, para preparar la insurrección en esa entonces jurisdicción. En esos afanes viajó a Camaguey, donde estableció contacto con el jefe independentista Ignacio Agramonte y Loynaz.

De nuevo en Sancti Spiritus, encabezó por fin el alzamiento armado en la región el 6 de febrero de 1869, junto con Serafín Sánchez, Marcos García y otros líderes insurrectos.

En los inicios de esta campaña insurrecta los patriotas tuvieron que enfrentar la escasez de armas, que era el mayor inconveniente. Por eso apoyó la decisión de dirigirse a Camaguey para obtener pertrechos de guerra.

El espirituano Honorato del Castillo fue uno de los representantes de los patriotas de la entonces provincia de Las Villas en la Asamblea de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, junto con Eduardo Machado Gómez, Miguel Jerónimo Gutiérrez y Antonio Lorda.

Proclamada la República de Cuba en Armas por acuerdo de la Asamblea de Guáimaro, Honorato del Castillo regresó a sus campamentos militares como General de División y primer jefe del Distrito de Sancti Spíritus del Ejército Libertador.

En busca de refuerzos se trasladó con sus tropas a la región oriental a mediados de 1869. Después de un enfrentamiento con el enemigo decidió retornar a su campaña en Sancti Spíritus. En el trayecto de regreso fue interceptado por fuerzas españolas entre Ciego de Ávila y la zona de Las Coloradas, donde cayó en combate el 20 de julio de 1869.

La muerte limitó a algo más de cinco meses la valiosa participación de Honorato del Castillo y Cancio en la primera campaña militar por la independencia cubana. Con sólo 30 años de edad, el prócer espirituano ofrendó su vida por liberar a su patria del yugo colonial español.

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