*Elsa Ramos

Sobre el tapete otra vez la no designación del director del equipo y la ausencia de varios peloteros con suficiente aval para estar en la preselección

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Reiniciada esta semana, la Serie Nacional de Béisbol en su segunda fase pugna por reinstalarse en el centro de las atenciones en un contexto donde el anuncio de la prenómina cubana para el Cuarto Clásico Mundial, previsto en marzo próximo, raptó la mayoría de las miradas.

Y para ser fiel a este contexto, comencemos por ahí y enumeremos más de un hecho singular. El primero es el anuncio de una preselección de 50 hombres, sin el director, asunto que resulta pan comido en la estela de misterios de la dirección nacional de béisbol.

Lo otro es la exclusión de varios peloteros con historial y destaque actual en una lista tan amplia. Sin que me anime un ápice de regionalismo, creo injusto negarle al menos la opción de disputar un puesto a Frederich Cepeda, el mejor bateador cubano en las tres ediciones anteriores de Clásicos. Pero si no bastase su aval, Cepeda, ya de alta médica, mostró sus potencialidades cuando, jugando a un 50 por ciento en 45 juegos, promedió por encima de 300. ¿Qué utilidad no tendría para cuatro, cinco o seis partidos un hombre probadamente oportuno y con agallas, que no todos tienen, para momentos de tensión?

Junto al espirituano, la provincia sucumbe en el apagón beisbolero al que está recluida, aunque esta vez con la compañía de Cienfuegos. Dentro de los excluidos, llaman la atención otros como el pinero Dainier Gálvez, entre los mejores de la primera vuelta, cuando alrededor de la segunda base los aspirantes dejan qué desear y en el resto de los jugadores de cuadro quedan pocos con versatilidad para posiciones tan especiales como la segunda y el campo corto.

Otros casos son los de Roel Santos, con experiencia internacional, y Yariel Duque, líder jonronero en la primera fase. Sobre estos valga un aparte. De sobra sé que una preselección no es un premio sindical y que busca congeniar rendimiento con utilidad. Mas, resulta llamativa la ausencia de varios peloteros que se destacaron en la primera vuelta y que no fueron pedidos como refuerzos, ya sea por la mala selección de los directores o porque no respondían a las necesidades de cada conjunto.

Desde esta perspectiva, al parecer, la estructura actual, además de condenar a más de la mitad de los peloteros cubanos a no jugar por casi un año, los limita al anonimato a la hora de las decisiones de los poquísimos eventos internacionales que le quedan al béisbol nacional.

Otro elemento que sobresale, además de la presencia exuberante de 11 matanceros —no todos con la debida justificación—, es la nominación de seis hombres en la primera base, una posición donde, por lo general, al equipo final siempre se lleva un solo representante. Lo de los lanzadores es más entendible, sobre todo porque, fuera de los 28 jugadores oficiales, cada elenco puede disponer de 10 más para subir en cualquier momento del torneo.

Para la cuarta edición del Clásico quedan tela y tijera para cortar, aunque se advierte que, sea cual sea la composición final, Cuba asistirá con la selección más débil de las presentadas hasta este momento.

SE DECIDEN BOLETOS EN CLÁSICO CUBANO

Miremos ahora la Serie Nacional, que en su alargue de segunda vuelta presenta pocos atractivos, como no sea la lógica reducción de la amplísima ventaja de que gozaba Matanzas como líder indiscutible de toda la justa. En esta parte, la tropa de Víctor Mesa es la cuarta en número de victorias, en tanto los actuales campeones, los avileños, son los más ganadores.

No creo que nadie pensara en que se mantendría ese paso casi invicto de los yumurinos cuando la calidad está más concentrada. Así y todo, por lo que fue capaz de acumular en los primeros 45 partidos, con solo tres derrotas, en horas serán los primeros clasificados para los play off y con ello la lid entrará en otro “bostezo” al ser casi predecibles los cuatro finalistas.

Por la diferencia que han logrado mantener en esta ronda en relación con los dos sotaneros del sexteto —Holguín y Camagüey— los cuatro equipos que lideran la tabla, tal como terminaron la primera ronda, parecen llamados a obtener su boleto para la discusión de las medallas.

A falta de una veintena de juegos, lo que sí puede variar es el orden de cada uno y, con él, los pareos de semifinales que ofrecerán mucho más luz sobre los pronósticos del posible campeón, un trono para el cual dos nombres se reiteran en las predicciones: Ciego de Ávila y Matanzas.

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