Maduro aseveró que la batalla económica en Venezuela se expre­sa en dos modelos: «el parasitario, la­drón, especulativo»  frente al revolucionario que crea riquezas a través del trabajo

Imagen de archivo del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores, Caracas, 30 dic, 2014. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo el domingo que visitará China y varios países de la OPEP en una gira con la que buscará mejorar las finanzas del país, debilitadas por la caída de un poco más del 50 por ciento del valor del crudo. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

El presidente venezolano Nicolás Maduro afirmó este jueves que en la nación sudamericana hay dos poderes en pugna: «el de la oligarquía proimperialista y el de un pueblo que quiere avanzar con su propio esfuerzo».

«Es una pugna dura, cruda, total, sin mediastintas, con la economía como centro», dijo el mandatario, al en­cabezar el homenaje al Co­man­dante Hugo Chávez ante el sepulcro que guarda los restos del líder bolivariano en el Cuartel de la Montaña, a cuatro años de su memorable y último mensaje televisivo al país.

Maduro aseveró que la batalla económica en Venezuela se expre­sa en dos modelos: «el parasitario, la­drón, especulativo» dirigido desde Mia­mi y apoyado por la oposición na­­cional, frente al revolucionario que crea riquezas a través del trabajo, «solidario, incluyente, que defiende los derechos sociales del pueblo».

Subrayó que el año 2017 será de consolidación para la Revolución Bo­livariana, «un año que inicie un nue­vo ciclo en la expansión de esa fuerza fundada por Hugo Chávez», en el cual «debemos pasar de la resistencia y el sacrificio a la ofensiva productiva y total», señaló.

«Es hora de unir la inteligencia co­lectiva del país, defender más que nunca la unión cívico-militar, que es la marca fundacional de Bolívar y de Chávez, porque nuestro país primero fue Ejército y después República, como primero Chávez fue soldado y luego presidente».

El jefe de Estado venezolano re­señó el ascenso paulatino de la arremetida imperialista contra los go­biernos progresistas de América La­­ti­na, que comenzó en el 2009 con el gol­pe de Estado en Honduras, si­guió en Paraguay, tuvo intentos en Ecua­dor y se relacionó también con las en­fer­medades casi simultáneas de los lí­deres de izquierda del continente, que cegaron la vida de Néstor Kir­ch­ner y Hugo Chávez.

Defendió la resistencia de la Re­vo­lu­ción Bolivariana como una cau­sa de toda Latinoamérica, pues «la batalla actual de nuestros pueblos es continental: o todos unidos o todos hundidos».

En ese propósito de lucha, Ma­duro evocó las figuras legendarias de Chávez y Fidel, «dos grandes que ha­cen nuestros compromisos más realistas y profundos. Sigamos co­nec­tados con esos espíritus trascendentes, que convierten a los pueblos en gigantes».

El 8 de diciembre del 2012, el Co­mandante Hugo Chávez, consciente de las complicaciones de su enfermedad, dirigió su último mensaje te­levisivo al pueblo venezolano, en el que pidió mantener la unidad sobre todas las cosas, para defender y continuar la Revolución Bolivariana an­te cualquier dificultad.

En la ocasión, también exhortó al país para que, en su posible ausencia definitiva, eligieran a Nicolás Ma­du­ro co­­mo presidente de la Repú­blica.

Bajo el mandato del jefe de Es­ta­do obrero, justo en el primer aniversario del mensaje del Coman­dan­te Supre­mo, el 8 de diciembre fue instituido como Día del Amor y la Lealtad a Chávez.

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