La presencia en la entonces provincia de Las Villas, desde octubre de 1958, de dos columnas invasoras del Ejército Rebelde llegadas desde la Sierra Maestra, convirtieron al territorio central cubano en un torbellino revolucionario.

Fuerzas del Directorio 13 de Marzo y del Movimiento 26 de Julio apostadas en la la Provincia de la Villas

: En todo el extenso territorio central se hacían sentir la Columna Número Ocho Ciro Redondo, al mando del Comandante Ernesto Che Guevara, Jefe del Frente Las Villas, que incluía el Frente Norte, donde operaba el Comandante Camilo Cienfuegos con su Columna Número Dos Antonio Maceo.

El propósito fundamental de aquella campaña guerrillera estaba dirigido, en su primera fase a evitar el traslado de fuerzas y medios enemigos hacia las provincias orientales y en el interior del propio territorio villareño. También se pretendía ir atacando y rindiendo a los pequeños cuarteles y otras guarniciones de la tiranía, lo que proporcionaba armas a las fuerzas rebeldes.

El propio Comandante en Jefe Fidel Castro señaló el 12 de noviembre de 1958 que “las columnas 2 y 8 del Ejército Rebelde, situadas en Las Villas, recabando el apoyo de las demás fuerzas revolucionarias que allí combaten, deben a su vez interceptar las carreteras y vías férreas, para impedir el cruce de tropas enemigas hacia Oriente y evitar que puedan retirarse las que permanezcan junto a la tiranía y queden combatiendo en este extremo de la Isla, donde virtualmente están siendo arrollados ya por nuestras fuerzas”.

Después de rechazada totalmente la ofensiva lanzada por el ejército batistiano contra las posiciones de los combatientes del Che en El Pedrero, montañas del Escambray, comenzó una campaña arrolladora en la región central.

La permanencia del Comandante Camilo Cienfuegos con su aguerrida tropa en la zona Norte de la provincia, por órdenes expresas del Comandante en Jefe Fidel Castro, y la realización de numerosas acciones combativas propiciaron que para mediados de diciembre estuviera en manos del Ejército Rebelde una gran parte de la franja norteña de la entonces provincia central del país.

De esta forma, el Jefe del Frente Las Villas, como mando único, pudo disponer de un sólido territorio, sumado el de las montañas del Escambray donde operaban sus combatientes, unidos en un solo objetivo liberador tras la firma del histórico Pacto del Pedrero suscrito el primero de diciembre con el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Movimiento 26 de Julio en Las Villas, documento al que más tarde se adhirió el Partido Socialista Popular.

Las fuerzas revolucionarias aglutinadas bajo un mando único, tanto en los frentes guerrilleros como en la lucha clandestina en las zonas urbanas, se convirtieron en un verdadero azote para las tropas de la tiranía, a pesar de su superioridad numérica en efectivos y armamento de infantería, blindados y aviación.

El inicio de la segunda quincena de diciembre marcaba un paso arrollador de la campaña rebelde en la provincia central cubana. Desde del día 15 se habían aproximado a Fomento los grupos de vanguardia de la Columna Ocho, y al día siguiente comenzaba el sitio a esa importante localidad, tomada en la tarde del 18.

Con anterioridad había sido liberado el poblado de Banao el cinco de diciembre, el de Tunas de Zaza el día 11 en la costa Sur. El 15 tropas del Comandante Camilo Cienfuegos ocuparon la localidad de Iguará. Y el 17 fue tomado Meneses, cerca de Yaguajay. Ese propio día, milicianos del Ejército Rebelde se adueñaron de Taguasco, cuya guarnición militar fue abandonada por los efectivos batistianos que la ocupaban.

A partir de ahí una impetuosa ofensiva de las fuerzas revolucionarias se desató hasta finalizar este último mes de 1958, con la total liberación del pueblo cubano de la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista, apoyada por el gobierno de Estados Unidos.

Pero esa etapa final liberadora será motivo de otro material periodístico de aquellos heroicos acontecimientos históricos.

Así tuvo una culminación victoriosa hace 56 años la guerra popular contra la tiranía batistiana en el entonces territorio de Las Villas, que siempre será un baluarte invencible, hoy multiplicado en las provincias de Sancti Spíritus, Villa Clara y Cienfuegos.

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