Cuentan que 19 años después de fundado el pueblito, sólo 19 años después, es que vino a sonreír de veraz. Había nacido en el 1940, con sólo algunas casuchas y tierras en manos de propietarios de la zona. Transcurrían los años, y con ellos la letanía republicana, un ir y devenir del tiempo donde las aspiraciones de los guajiros quedan detenidas en solo eso, aspiraciones.

“Esto se puso malo pa la gente de la Habana”, le comenta un campesino a otro mientras preparan el surco, sudor y guataca mediante, solo por el paupérrimo beneficio de unos anémicos jornales…

“Dicen por la radio que la guerrilla viene en camino. Van pa La Habana porque ganaron la guerra y ahora to está a su favor. Vamos a ver si ahora to esta gente sí hacen algo por nosotros”

Mientras, el trigueño y avejentado guajiro clava el hierro de su guataca en el vientre de la tierra. Imagina un futuro improbable en el que él sea el dueño del condenado trozo de campo que hace parir a ratos. Le espeta a su amigo de labores que acude a beber agua del porrón de barro.

“Tú no has oído ? Dice la gente que van a coger por aquí, que hay un puente tumbao y que por eso tienen que doblar en el Majá pa después enfilar por el Jíbaro. Vamo a ver si es verdad to eso”…

5 de enero

El pueblo está agitado. Las pocas banderas que existen, tejidas por las mujeres de los guajiros, agitan el viento rural. Se reúnen unas cuantas decenas de hombres, mujeres y ancianos. La radio no ha mentido y Fidel Castro, junto a sus hermanos que han colocado sus vidas en un hilo, haciendo equilibrio vital y dependiendo del azar de un disparo o una granada, esos que han apostado todo en dos años por su pueblo, incluido el de la Ferrolana, rugirán sus camionetas y camiones en instantes en el olvidado campo espirituano.

Ya pasan. Clama La Ferrolana. Los viriles barbudos saludan y sonríen. También lo hacen los campesinos, agitan sus manos a estos exóticos seres arropados de verde. Confían, por segundos, que están observando a gente diferente, que no poseen nada semejante, sobre sus cuerpos o sobre sus sonrisas, a los propietarios de La Sierpe, o a los acomodados que han visto, de lejos, en la vanidosa Sancti Spíritus…

2016, diciembre

Cuba, un país sin fronteras de estaciones, una isla de eterno calor abrasante, a finales de año olvida su rutinaria costumbre climática e invita al uso de empolvados abrigos. Noviembre ha sido un mes de moderado frío nocturno, sin embargo, a finales de mes algo ha cambiado. No será, noviembre, el mismo a partir de su día 25, ni será, Cuba, la misma.

Ha ido Fidel a hacer revoluciones a los cielos, por eso ha acabado el frío, porque resultaba imprescindible que el clima nos recordara que no estamos en otro sitio que en la patria de Fidel. En el calor humano de la Revolución Cubana.

Por eso no hace frío desde el 25 de noviembre. Porque el frío es astuto, y sensato sabe que no nos pertenece, y se largó por unos instantes para respetar el luto mío, de mi familia, el de ustedes. Dio paso al clima cubano de siempre, ese que caracterizó la personalidad, por unos días, de la isla caimán en su despedida al líder. Era mucho el extrañamiento que iba a provocar en el pueblo despedir al fundador envuelto en frentes fríos forasteros.

Tampoco hace frío en el campo espirituano de principios de diciembre. La Ferrolana, ese misterioso sitio que acogió casi por azar el épico inicio del proceso socialista cubano, se presta, con arte, a colocar una mariposa blanca en el grano de maíz mítico de Santa Ifigenia.

Ferrolana es uno de los pueblos alejado de la carretera central, por los que tuvo que transitar La caravana de la Libertad

“A los héroes se les recuerda sin llanto”

“Hoy ofrecemos arte para uno fue que artista de la justicia social, artista del cambio oportuno. A los héroes se les recuerda sin llanto, por eso sonreímos por el legado que dejó, y con nuestra arte honramos al padre fundador desde lo mejor que sabemos hacer” confiesa Ermys Yaslin Hernández Romero, presidenta de la brigada de instructores de arte en el municipio de la Sierpe.

La gala cultural en la Ferrolana es solemne, cada habitante del consejo popular escucha y observa con sobriedad la propuesta cultural que ofrecen los instructores de arte y demás aficionados traídos desde La Sierpe, el municipio más joven de Cuba.

Precisamente, ternura y breves almanaques es lo que más puedo disfrutar, desde un costado de la actividad, acaecida en el patio de la escuela del poblado. Niños, adolescentes, quizás futuros artistas que con la gracia de la Revolución alcancen el ISA sin mediar centavo alguno, cantan y dramatizan en honor a un hombre del cual sólo pudieron interpretar algunos minutos de su 24 horas que devinieron esos 90 años.

“Desde el arte es con lo que podemos honrar al Fidel que todos deseamos recordar. Con la melodía de Cabalgando con Fidel, me transporto al Fidel del 8 de enero, al Fidel de Girón, al Fidel que guía al compacto pueblo cuando enfrenta el período especial, al Fidel que casi nada a pulmón y nos regresa al niño disputado”, prosigue Ermys.

En la Ferrolana, esta noche, ocupan asientos importantes dirigentes provinciales. La Presidenta del Poder Popular, Teresita Romero, junto a otras autoridades del Partido y del Gobierno, y demás líderes de las organizaciones políticas y de masas, asisten a la gala cultural del pequeño Consejo Popular, distante a escasos kilómetros de la Presa Zaza, por cuyos predios pasara la Caravana de la Libertad en momentos en los cuales el valle no goteaba líquido alguno.

En este instante La Ferrolana no es la misma de 1959, ni es la misma de hace diez años. Un proyecto de reanimación económica y social de comunidades, protagonista de la revitalización de la infraestructura en numerosos poblados rurales y del Plan Turquino, ha colocado este pequeño caserío en su hoja de ruta, y permite que Ferrolana aloje con optimismo el advenimiento de doce nuevos meses, y, por supuesto, su sonrisa número 58.

El arte ha hecho honores, ha pedido lugar y ha tomado sitio. La Ferrolana celebra su reanimación, su Comandante y su primero de enero con lo excelso que pueden ofrecer esas mismas brigadas de instructores de arte que una vez Fidel ayudara a manar.

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