Quizás la foto que aparece en esta crónica haya sido la más difundida entre las pocas que poseo de mis encuentros con el Comandante en Jefe y la que más se ha posicionado.

Sin embargo, nunca he narrado el porqué de mi presencia allí, ¿dónde fue?, ¿quiénes nos rodean? ¿ qué lugar ocupa esta entrevista entre las que pude hacerle al máximo líder de la Revolución Cubana y una de las personalidades más reconocidas, hasta por los enemigos, en el siglo XX y en los inicios del XXI?

UN POCO DE HISTORIA

Casi nunca se habla de la importancia del Escambray, no Guamuhaya, nombre aborigen que se perdió con la guerra¨, ni de Fomento en la vida guerrillera del Ché, pues si no existieran en su historia guerrillera estos históricos sitios, hubieran sido muy diferentes los acontecimientos que antecedieron a la victoria de Santa Clara.

Fomento fue la primera ciudad liberada por el Che el 18 de diciembre de 1958 y el primer territorio libre en el centro de Cuba, sucedido por Cabaiguán, el 22 y Sancti Spíritus el 23, por cierto la metrópoli más importante tomada por las fuerzas rebeldes hasta ese momento.

Precisamente las montañas de Fomento fueron las más recorridas por el Guerrillero Heroico en su peregrinar rebelde durante la invasión y allí creó el Frente de las Villas, también rector del Frente Norte, comandado por el insigne Comandante Camilo Cienfuegos.

A unos pocos kilómetros de esta pequeña ciudad se encuentra Manacas Rensola, verdadera Comandancia de las tropas de Ernesto Che Guevara –no Caballete de Casa- y donde se planearon muchas de las acciones acometidas por los guerrilleros hasta lograr la victoria final en el centro del país, sin necesidad de llevar la invasión hasta el occidente.

Después del triunfo revolucionario Fomento continuó en el centro de la atención emotiva del Ché y fue el primer municipio en declararlo Hijo Adoptivo, el 8 de febrero de 1059, exactamente a un mes de la entrada de Fidel en La Habana y un día antes de adquirir su nacionalidad cubana.

HACIA LA HISTORIA DE LA FOTO ENTRE BATAS BLANCAS CON FIDEL EN FOMENTO

Todos estos breves antecedentes encumbran la importancia histórica de Fomento, donde hoy la obra de la Revolución se observa en sus más amplias dimensiones.

De unos pocos médicos -sobraban los dedos de una mano para contarlos- que había en Fomento al triunfo de la Revolución a los poco años sus áreas montañosas y urbanas comenzaron a colmarse de batas blancas, al ser uno de los primeros del país en incorporar los Médicos de la Familia y se transformaba el paisaje serrano y urbano, con los consultorios que albergaban al galeno y a la enfermera de a comunidad.

Incluso, el objetivo fue más allá pues también se vinculaban los estomatólogos a la novedosa manera de llevar la salud al seno de la población. El blanco se convirtió en el símbolo de infinidad de personas que circulaban por las calles y hasta en las más intrincadas zonas del montañoso municipio. Era como un verdadero ejército, pero sin los necesarios fusiles de ayer, sino armados con voluntad altruista y al cuello los estetoscopios, característicos en la indumentaria galena.

Ya no era necesario que la vanguardia analizara el terreno para un combate, sino que ahora cubren terreno para prevenir enfermedades y contribuir a mejorar la calidad de vida de sus congéneres.

Precisamente esa es la génesis de la foto que nos ocupa, pues ocurrió en un momento en que el creador de este movimiento de la salud, de recorrido por la central provincia cubana de Sancti Spíritus, decidió incluir a Fomento en su programa para visitar a quienes se han consolidado como fervientes símbolos de lo más dignificante de la obra revolucionaria, tanto en Cuba como en l extranjero.

Allí, frente a la nueva y resplandeciente clínica dental de Fomento entablé mi primer diálogo con el Comandante en Jefe, cuando respondió solicito a nuestro interés coloquial, y nos dio una verdadera disertación de los objetivos esenciales del Médico de la Familia y del prominente futuro de la medicina cubana, hoy convertido en realidad, no obstante el criminal bloqueo imperialista.

Ahora vienen a mi mente aquellos que integraron el primer ejército de batas blancas en Fomento, muchos de ellos internacionalistas y convertidos en notables profesionales en las más disímiles especialidades, incluyendo, por supuesto, la de Medicina General Integral y varios son profesores de la Facultad de Ciencias Médicas creada allí, ¡Sí! ¡Allí, en el mismo Fomento del Ché donde se forman nuevos galenos hasta en los municiopios, porque toda Cuba es una gran Universidad.

Fue a finales de la década del 80 y nunca olvido aquel primer contacto coloquial con Fidel que iniciamos, como sería siempre, con la respetuosa frase de: ¡Permiso, Comandante!

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