De las muchas facetas de Martí, ahora que se acerca nuevamente su natalicio,  a  164 años de ocurrido el 28 de enero de 1853, su figura resulta admirable cuando se vuelve a la pujanza de su niñez y juventud precoces.
Ambas son etapas trascendentes en la vida del revolucionario y hombre de acción que llegó a ser en plena madurez, con una inmensa talla moral, política e intelectual. José Julián Martí Pérez nació en la calle Paula n.º 41, La Habana,  como el primogénito de la familia formada por los españoles Mariano Martí, valenciano, y de Leonor Pérez, de Tenerife, Islas canarias. Unico varón en una descendencia formada además por varias niñas.
A los nueve años, mientras acompañaba y ayudaba a su padre, quien que ejercía como Juez Pedáneo en la finca El Hanábana, ante los despojos de un esclavo asesinado, el pequeño Pepe juró lavar con su vida el atroz crimen, como después diera a conocer en sus versos.
Dijo vida y no sangre, y esa palabra es clave en su existencia. Los primeros atisbos del héroe en fecha tan temprana.
A los trece año matriculó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, apoyado y prohijado por el maestro Rafael María de Mendive, connotado intelectual y patriota habanero, decisivo mentor político del joven Martí.
Además por los años a partir de 1866 recibió clases de  Dibujo Elemental en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura, conocida como San Alejandro.
Al estallar la primera guerra de independencia el 10 de octubre de 1868, aquel adolescente de 15 años, cubano por los cuatro costados a pesar de su ascendencia española y del imperio del colonialismo, reaccionó con vertical patriotismo, junto a otros jóvenes compañeros de colegio, formados por los valores de Mendive y el pensamiento progresista de José de La Luz y Caballero y Félix Varela.
Encarcelado en octubre de 1869,  en marzo de 1870 es condenado a seis años de prisión, pena que posteriormente se le conmuta al destierro en la entonces Isla de Pinos.
En la isla, cercana a la costa sureña de La región habanera, se recupera gracias a los cuidados de una familia amiga de su padre. El 15 de enero de 1871, debido a gestiones realizadas por sus padres es deportado a España, donde estudia en las universidades de Madrid y Zaragoza, En la última institución se graduó de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras.
Tras una estancia breve en París, se dirige a Nueva York, para seguir a Veracruz, México, donde puede reunirse con su familia. Corría el año 1875 cuando se establece en el país latinoamericano.
El joven Martí viajó a Cuba en el anonimato a principios de 1877. Bajo el nombre de Julián Pérez. Luego viaja a Guatemala, donde trabaja  como catedrático y permanece allí hasta 1878, salvo en los momentos de su casamiento en México.
Decide radicarse en La Habana en 1878, lugar donde nace su hijo José Francisco en noviembre de ese mismo año, fruto de su matrimonio en 1877 con la cubana Carmen Zayas Bazán. Como era de esperar, continuó con fervor las actividades conspirativas en Cuba.
Figuró entre los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano, del cual fue elegido vicepresidente el 18 de marzo de 1879 y posteriormente es nombrado subdelegado del Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York.
Fue durante esa etapa  que conoció al insigne patriota Juan Gualberto Gómez, con quien entabla entrañable amistad. En septiembre de 1879 Martí es detenido y deportado a España, por sus vínculos  con la llamada Guerra Chiquita.
Se establece en Nueva York. En la ciudad norteamericana, continúa con las labores patrióticas desde el Comité Revolucionario, que llegó a presidir. Entre 1880 y 1890 , su incursión en el periodismo lo llevó a obtener renombre con las crónicas y artículos enviados desde allí a importantes medio como La Opinión Nacional (Sección Constante), de Caracas, La Nación, de Buenos Aires y el Partido Liberal, de México.
Luego de una corta estancia en Venezuela en 1881, vuelve a Nueva York, como editor y traductor. A mediados de  1882 reinició la labor revolucionaria en pro de la libertad de Cuba. Los primeros intentos de acercamiento a los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo, fracasan  en 1884, por no estar de acuerdo con los métodos de dirección de los planes de insurgencias.
El 10 de abril dio un paso medular en la reorganización y concepción de la continuidad de la futura guerra libertaria al fundar el Partido Revolucionario Cubano, del cual fue proclamado su delegado. El 14 del mismo mes fundó el periódico Patria, órgano de ese partido.
Martí tuvo tiempo de desempeñarse entre 1887 y 1892 como cónsul de uruguay en Nueva York.
Convencido de que solo con las armas lograría Cuba la emancipación de España, entre los años 93 y 94 se dedicó a organizar tesoneramente, con gran espíritu de combate y sacrificios personales inmensos, la nueva contienda que llamó La Guerra necesaria.
Cayó en el campo de batalla en tierra cubana, el 19 de mayo de 1896. Apenas en los comienzos de la guerra por él organizada, en la oriental zona de Dos Ríos.
En el hombre y el héroe de dimensión extraordinaria, tendido en ese sagrado campo de batalla por la independencia de su país, estaba también el alma pura de aquel niño de nueve años que una vez juró dedicar su vida, como siempre lo hizo desde entonces, a la causa de la libertad y la justicia.

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