Aunque ya es un hecho que el Barcelona no es el zar del futbol europeo hace unos cuantos años, no basta de sorprender cada uno de sus escasos fracasos.

Transitar de su futbol exquisito era Xavi, donde besaron todas las vidrieras del éxtasis profesional, ganando cualquier cantidad de títulos, desbarajando rivales y condenándolos a auténticas vergüenzas, Real Madrid incluido, hacia su futbol cachumbambé era Neymar-Luis Suárez, consiste en un tutorial sobre cómo un equipo de futbol ayer puede ser Dios, y hoy puede degenerarse en no más que un profeta atormentado y, cuando la suerte está condenadamente empecinada en trajinarte, tímido receptor de palizas.

A veces creo que es suerte, otras tantasfalta de futbol mediocampista. No sería el primero que dijera esto último, porque ríos de tinta han corrido en los diarios deportivos del planeta explicando cuales son los puntos flacos del Barcelona de esta última mitad de la segunda década del XX.

Pero no es vano ni superficial también comentar un poco de la suerte, esa belicosa suerte que muchas veces puede decidir marcadores en cualquier deporte.

Sí, hablemos un poco de suerte. Porque con una plantilla del tamaño de la del Barca, que un día elimina al fortín del Atlético de Madrid de Copa del Rey, y al otro les colocan el chupete en los labios, los arrullan y luego los duermen como angelitos en brazos de mamá, si no es falta de suerte no deben existir muchas más respuestas en el casillero. ¿Por qué hablo tan insistentemente de la suerte? Veamos.

Que el mejor jugador de la historia no ponga una, que Neymar siendo el ultrajugador que es siga teniendo menos puntería cara al arco que yo vestido de profesional, que Suarez no haga de las suyas y no le coloquen un balón en los pies con el cual pueda hacer las definiciones al estilo consola de videojuegos que normalmente hace, y que el mediocampo, tomando en cuenta que no es un mediocampo espectacular, no haya estado ni más o menos, nivel con el cual le basta para hacer que el Barca beba nafta y coloque la fe de su juego en el rezo de los tres de adelante, constituye un asunto que tiene que ver, desdichada, contradictoria e inentendiblemente, con la poca suerte.

Traduciendo, el PSG tuvo suerte de que el Barca, el 14 de febrero de 2017, estuviera filmando Lost o imaginando la noche que tendrían con sus parejas, todo menos la desnudez del exquisito futbol que el mundo intentaba fisgonear.

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