La educación pública cubana maneja como uno de sus principales preceptos el propiciar ambientes saludables en las escuelas, y más aún en aquellas donde conviven niños, vulnerables por su edad.

Esta meta es mediada por una infraestructura que garantice la sanidad y evite el hacinamiento, la organización de un régimen de estudio que respete la recreación y descanso de los infantes, y la enseñanza de estilos de vida saludables.

Desde el aula

“La clase es el espacio para que el niño aprenda acerca de cómo mantener su salud a flote, con la mediación de él mismo. Asignaturas como Educación Cívica o Ciencias Naturales ayudan al infante a comprender cuáles son las acciones que se llevan a cabo en la vida diaria para crecer sanos” comentó Ivis Simón Luna, asesora de salud de la escuela primaria espirituana Serafín Sánchez.

La infraestructura escolar es responsable de garantizar un ambiente saludable al niño, que vive en la escuela gran parte de su vida… En la primaria Serafín Sánchez del municipio espirituano, la reparación acaecida aquí hace poco afianzó el sostenimiento de condiciones higiénicas para la vida de los escolares. ¿Cuál es su visión del cuidado de la salud? ¿Participan de una cultura al respecto?

“Aquí dos veces al venimos a la escuela y realizamos el autofocal. Eso es muy importante para eliminar a los mosquitos, agentes trasmisores de muchas enfermedades” expresó Kevin Santander López, alumno de sexto grado. Mientras, la pequeña Sheila Morales Tabaja, perteneciente al tercer grado, confesaba:

“Ver la escuela limpia es lo mejor que tiene el centro cuando llegamos en la mañana. También los baños están cuidados y con buenas condiciones, lo que nos ayuda cuando queremos lavarnos después de la Educación Física”.

La primaria Serafín Sánchez recibió hace pocas semanas una reparación que insistió en afianzar las condiciones de salud que ofrece para los que conviven en el centro.

“Se repararon algunas estructuras de la escuela, como paredes o puertas, pero uno de los principales objetos de obras fueron los baños y la construcción de locales de limpieza en cada piso. Cada baño está completamente nuevo, con el confort requerido. También fueron rehabilitadas las redes hidrosanitarias del centro”, declaró la Msc. Ivis Simón Luna.

Escuela y familia

Escuela y familia comparten al niño casi el mismo tiempo. Su salud depende en gran medida del cuidado, al unísono, de estas dos instituciones sociales.

“Es prácticamente una obligación para los padres de cada niño mantenerlos con la higiene adecuada. También es cierto que no todo depende de nosotros, porque el hijo debe tener la responsabilidad propia con su cuerpo, pero también es lógico que por la edad que tienen es necesidad guiarlos continuamente en este aspecto”, confió Kenia Jiménez Bernal, madre de una infante de quinto grado.

Por otra parte, no solo la escuela se limita a enseñar a los niños cómo mantener una buena salud durante el crecimiento y posterior adultez, también dos veces al mes los maestros orientan a la familia estrategias al respecto.

“Durante las escuelas de padres, les exponemos una serie de acciones para implementar, las que redundan en estilos de vida saludables. Puede ser la mejor de las dietas, la cantidad de veces que es necesidad realizar los hábitos clásicos de higiene como es el lavado de boca y de manos, entre otras que son muy agradecidas pues así ven la preocupación esmerada que se tiene por sus hijos”, afirmó Yamila Hernández Cruz, maestra de tercer grado.

La educación pública cubana, con los recursos que posee, ofrece el mejor de los escenarios para la salud de los infantes. La enseñanza de estilos de vida saludables desde la clase, sanidad y buena imagen de los centros escolares, e incluso las campañas de vacunación infantil, garantes de la salud del infante durante toda su vida posterior, y que suelen acontecer incluso dentro de los centros escolares, constituyen cada día desvelo para la sociedad cubana.

No hay comentarios