La historia de Terry Fox es un relato de amor al prójimo, de lo que es capaz una vida humana cuando se enfrenta a la adversidad.

Recuperado provisionalmente de un cáncer óseo, este hombre en 1980 comenzó el recorrido en Canadá de lo que un final fueron casi 5400 km, con el propósito de recaudar fondos para investigaciones médicas del cáncer.

Cada año, en su honor, cientos de ciudades en el mundo corren la Carrera de la Esperanza, y Sancti Spíritus, no seria, otra vez, una ciudad más.

“Las personas discapacitadas nos inspiramos por el ejemplo de Terry Fox. Él nos enseñó a nos escondernos, a no minimizarnos, a integrarnos y saber aprovechar nuestras potencialidades. La inclusión, la perseverancia, es su legado”, declaró María Aguilar, vicepresidenta de la ACLIFIM espirituana.

Los Olivos espirituanos acogieron la Carrera Terry Fox, una actividad simbólica, sin premios ni distinciones… La inspira la constancia, el no dejarse mellar por las enfermedades, la confianza en el ejercicio físico como garante de calidad de vida.

“Yo los invito a nunca dejarse rendir por la edad. Tengo setenta años y cada mañana recorro algunos kilómetros. Terry nos quiso demostrar que con el deporte podemos llegar a conquistar cualquier sueño”, relató Roberto Lauredo, participante de la carrera.

Solo la extensión del cáncer a sus pulmones hizo que Terry no pudiera terminar su anchísima carrera por todo Canadá. A los 23 años dejó un legado enorme a su país natal, al mundo, que en este 2017 Sancti Spíritus recuerda en la Carrera de la Esperanza.

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