Amparados en la complicidad de la madrugada del 17 de abril de 1961, desembarcó por la Ciénaga de Zapata, al sur de la provincia cubana de Matanzas, una brigada mercenaria, integrada por contrarrevolucionarios  armada, entrenada y transportada por Estados Unidos en su enfermizo objetivo de derrocar a la Revolución.  

Esta agresión fue parte de la “Operación Pluto”  aprobada por el presidente norteamericano  de turno, Eisenhower,  apenas un año y un mes antes de llevar a cabo la macabra acción imperial y se considera como el proyecto más poderoso organizado por la CIA yanqui hasta ese momento.

Pero la “Operación Pluto” fue antecedida por la “Operación Trinidad”, de muy efímera existencia pues se pretendía aprovechar a las bandas del Escambray como fuerza de apoyo a la invasión, sin embargo, al tener conocimiento la Agencia Yanqui de que los bandidos estaban diezmados en la serranía, desistieron y quebró ese objetivo que fue de inmediato suplido con el nombre del famoso perro animado.

Por cierto, fue un meteorólogo espirituano, nombrado Antonio, el primero en divisar las naves invasoras, cuando se encontraba realizando su trabajo en las costas y de inmediato lo dio a conocer a las autoridades pertinentes.

A poco más de 60 horas de fuertes combates los mercenarios fueron reducidos y se rindieron en Playa Girón y Playa Larga, cuando caía la tarde del 19 de abril.

La vandálica acción costó la vida a más de 150 combatientes revolucionarios. Decenas de civiles  fueron asesinados o mutilados por la aviación invasora, y los imperialistas yanquis tuvieron su primera gran derrota militar en América.

El 17 de abril se instituyó como el Día de la Fuerza Antiaérea Cubana.

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