Con un 21% de sus habitantes con 60 años o más, Sancti Spíritus se mantiene como la tercera provincia más envejecida de Cuba, después de La  Habana y Villa Clara, según datos actualizados de Oficina Nacional de Estadística e Información .

La reducción de la fecundidad y la elevación de la esperanza de vida, como consecuencia de varios factores socioeconómicos (empleo, educación, salud, seguridad social, vivienda, disminución inequidades de género y territoriales,) unidas a un saldo migratorio negativo (la mayor parte de los emigrantes tiene menos de 60 años), son las principales causas del acelerado envejecimiento de la población espirituana.

Las nuevas cohortes de nacidos en Sancti Spíritus no superan a las precedentes, lo que ha provocado un aumento en la proporción de personas de más edad con respecto al total de la población, un proceso que los especialistas consideran irreversible.

En la central provincia cubana la Tasa Global de Fecundidad –cantidad promedio de nacimientos de aquellas mujeres que completaron su ciclo reproductivo – es de 1.65, inferior a la tasa global de fecundidad ideal, que es de 2,1 hijos por mujer (nivel establecido tradicionalmente como el mínimo requerido para asegurar el nivel de reemplazo de una población).

Al analizar el reemplazo de la población, los especialistas señalan que en Sancti Spíritus la Tasa Bruta de Reproducción – que sirve para calcular cuántas mujeres van a reemplazar a sus madres– es de apenas 0.78, lo que indica que todas las madres, como promedio, no llegan a concebir una hija que la sustituya en la función reproductiva.

La baja fecundidad se atribuye a factores asociados al desarrollo de la sociedad en el período revolucionario (mayor acceso de las mujeres al empleo, elevación del nivel educacional, disminución de las inequidades de género y el propio ejercicio del derecho de la mujer a tener hijos o no), y a otros relacionados con dificultades socioeconómicas, como el bajo poder adquisitivo de un gran segmento de la población y la imposibilidad de muchas parejas de tener su propia vivienda.

El envejecimiento de la población espirituana también está signado por una  mayor esperanza de vida al nacer, que aumentó de 73 a 79 años entre los períodos 1975-1979 y 2011-2013.

De acuerdo con los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información, desde el 2002 hasta finales del 2016 se aprecia una tendencia a la disminución de los nacimientos y al aumento de las defunciones, factores que, unidos a un saldo migratorio negativo, condujeron a que la población espirituana creciera en ese período en sólo 4 978 personas.

La provincia tenía en 1970 sólo un 9,7% de sus habitantes con 60 años o más, porcentaje que se elevó progresivamente (12,2 en 1981; 16,2 en 2002; 19,6 en 2012; 20,6 en 2015 y 21 en 2016.

Otra evidencia del envejecimiento de la población espirituana es el aumento de la edad media, que en 1981 era de 30.6 años, y al finalizar el 2016 fue 40,7 años.

Los municipios más envejecidos de la provincia son Fomento, con el 23,7% de su población con 60 años o más, seguido por Cabaiguán y Yaguajay, ambos con un 23,5%.   El resto tiene el siguiente comportamiento:  Taguasco (21,2%), Sancti Spíritus (20,2%), Jatibonico (19.9%), Trinidad (18,7%) y la Sierpe (16,3%).

De acuerdo con los especialistas de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Sancti Spíritus, el envejecimiento de la población constituye un verdadero reto para el desarrollo de la provincia, si se tiene en cuenta que la población en edad pre-laboral se redujo de unas 100 mil personas en el año 2002 a poco más de 85 mil a fines del 2016, disminución que también se pronostica en el futuro para la población en edad laboral.

 

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