Mientras la sequía sigue poniendo en jaque a la mayor parte de los agricultores de la central provincia de Sancti Spíritus, el veguero taguasquense Juan Orlando Martín, profundo conocedor de todo lo relacionado con el cultivo de tabaco, no se queja por la falta de precipitaciones.

“Si usted tiene agua para regar, el año bueno es el seco, porque se obtiene un mejor rendimiento, el tabaco pesa más y tiene mayor calidad”, asegura.

A Martín, campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios(CCS) El Vaquerito, el agua le llega por una conductora que parte del río Zaza y abastece una micro-presa cercana a su finca, desde la cual rebombea el líquido hasta sus plantaciones.

“Pude regar siempre en el momento que el tabaco lo necesitaba y por eso tuve una gran cosecha del “principal” y ahora la capadura goza también de buena salud”, refiere Juan Orlando, mientras señala las grandes hojas que los hombres que trabajan junto a él cortan y depositan en los cujes.

Al igual que el referido veguero del municipio de Taguasco, otros productores y los directivos de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco de Sancti Spíritus consideran que la escasez de lluvias favoreció el desarrollo del cultivo.   Sin embargo, ha arreciado tanto la sequía, que en muchos lugares, más que una aliada, se convirtió en el principal obstáculo para el éxito de la campaña.

BUSCAR EL AGUA DONDE ESTÉ

Cuando Fabel Rives, joven veguero de la CCS Horacio González, del municipio de Cabaiguán, decidió incrementar para esta campaña el área dedicada al cultivo del tabaco, no imaginó las carreras que tendría que dar para regar sus plantaciones.

“La micro-presa que siempre nos abastecía de agua se secó completamente, y tuvimos que pedirle ayuda a los campesinos de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Aramís Pérez” refiere.  “Colocamos unos 125 tubos para llevar el agua hasta un palmar todavía distante y desde allí a mi finca, es decir, hicimos un doble rebombeo”.

Rives sabe que ya no dispondrá de más agua proveniente de la micro-presa cercana, pero asegura que entregará el tabaco comprometido, toda vez que ya cortó unos 6 mil cujes y continúa atendiendo sus plantaciones de capadura, en espera de las lluvias que se esperan para el mes de mayo.

En el propio municipio de Cabaiguán otros vegueros han abierto pozos o huecos en lugares donde brotan manantiales.    Así lo hizo Eliecer Pérez, que este año vuelve a ser uno de los productores de tabaco tapado más sobresalientes de la provincia.

“Alquilé la retroexcavadora de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco y encontramos agua muy cerca de la micro-presa que siempre me había abastecido, lo que me permitió rebombear para terminar de regar el tabaco principal y ahora la capadura”, explica Eliecer.

Según Osmel Pérez, director de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco de Sancti Spíritus, en la provincia la falta de precipitaciones ocasionó el agotamiento de unas 400 fuentes de abasto, sumando tranques y micro-presas.    Sin embargo, la construcción de nuevos tranques permitió descubrir manantiales en 170 lugares y utilizar su agua.

“Hoy nuestra retroexcavadora sigue al servicio de los productores”, acota Osmel.  “Continuamos haciendo tranques porque eso nos permitirá disponer de más agua para regar la capadura, y aquellos lugares donde hoy no se encuentra agua más adelante pueden recibir líquido para la próxima campaña”.

NO SE RENUNCIA A CRECER

La sequía, con sus ventajas y desventajas, ha signado la campaña tabacalera, pero los vegueros espirituanos parecen resueltos a que no impida el crecimiento sostenido de la producción iniciado en la provincia en el año 2011.

Odelbis Carrazana, Director Agrícola de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco de Sancti Spíritus, informó que se han cosechado unas 3 100 toneladas, volumen superior al planificado para esta fecha.

“El tabaco que estamos acopiando tiene muy buena calidad y un peso promedio superior al planificado, debido a las buenas atenciones culturales que le han brindado los productores y al buen clima que hemos tenido durante la campaña”, apunta Carrazana.

Según el directivo, de las 2 128 hectáreas aún por cosechar, alrededor de 1 000 están afectadas por la falta de riego.     No obstante, considera que es posible llegar a las 3 460 toneladas planificadas para la campaña, volumen que prácticamente duplica lo obtenido en el 2011.

“Si lloviera en los lugares donde tenemos concentradas las mayores áreas de capadura, con los mejores troncos, sería un poco más fácil el cumplimiento; si no llueve tendremos que dar un segundo corte y hasta un tercer corte al tabaco en aquellas vegas que sí cuentan con riego”, sostiene.

Con la esperanza de que finalmente llueva, muchos productores insisten en atender bien las plantaciones que pueden aportar más tabaco, y al mismo tiempo prosigue la construcción y reparación de casas para curar las hojas, una actividad que demanda un mayor número de techos.

“No renunciamos a crecer”, enfatiza Osmel Pérez.   “Seguiremos aportando lo más posible a la economía del país desde esta tierra, que tiene como principal fortaleza la cultura tabacalera que heredamos de nuestros antepasados”.

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