En el municipio de Yaguajay, Carlos Eusebio Álvarez,  un hombre de poco hablar y de entrega total al trabajo, ha dedicado 47 años de su vida a las telecomunicaciones.

 

“En las telecomunicaciones he trabajado toda mi vida. Me inicié en 1970 al terminar el Servicio Militar. Mi hermana me avisó para un curso de liniero y en esa actividad permanecí durante siete años”.

Así inicia el recuento de  su vida laboral Carlos Eusebio Álvarez, un hombre referente obligatorio en el norteño municipio de Yaguajay, en la central provincia cubana de Sancti Spíritus.

Asegura Carlos Eusebio que de los trabajos realizados, el de liniero fue el más difícil, ya que en los inicios las líneas telefónicas eran físicas y  había que subir a los postes con espuelas.

Recuerda que una vez en la ciudad de Camajuani, en la vecina provincia de Villa Clara, una línea eléctrica hizo contacto con la telefónica que él reparaba y casi lo mata. Entre risas  picaras y jocosas, asegura que días  después, recuperado del susto y los golpes, volvió al trabajo, pues ama esta labor.

La superación convirtió, unos años después,  a Carlos Eusebio en reparador telefónico, actividad que desarrolla en la actualidad. Próximo a cumplir 70 años de edad, reta la voluntad  para subir y bajar las escaleras que le permiten multiplicar el servicio telefónico en hogares, comunidades o centros de trabajo.

Refiere este cubano, de origen humilde, que no tiene miedo a la jubilación, que cuando llegue el momento, se dedicará al cuidado de su jardín,  sus muchos nietos y a colaborar con su esposa en los quehaceres del hogar.

47 años de labor ininterrumpida en el sector de las telecomunicaciones, le convierten en testigo fiel del desarrollo tecnológico.

“Ahora todo es más fácil, asegura Carlos Eusebio”, con la fibra óptica y las centrales digitales se acabó el trabajo en las noches. Ahora todo es de día y si hay una afectación la computadora te indica el lugar.

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