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El sistema judicial de Estados Unidos es una farsa, denunció hoy en Panamá el luchador antiterrorista cubano Antonio Guerrero, quien cumplió una larga condena en prisiones norteamericanas, junto a otros cuatro héroes, por proteger a su país.

Explicó Guerrero durante un encuentro con funcionarios de la misión diplomática cubana en Panamá que el juicio a los Cinco -conocidos así mundialmente- demostró tal afirmación, ”porque nosotros siempre ganamos”, y demostramos que Cuba hizo lo que debía sin cometer ninguna agresión contra ese país, como señalaban.

Sobre detalles del juicio refirió que de acusados él, Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino y Fernando González se convirtieron en acusadores, y todos veían que ganaron siempre con sus argumentos, de ahí que los ‘marshall’ (policía) y los demás presos se asombraron de la declaración de culpabilidad y las sanciones, pues no pudieron demostrarles ningún delito.

Guerrero respondió preguntas de los presentes sobre los detalles del proceso judicial y la reclusión en cárceles mezclados con delincuentes comunes, además de su experiencia en la celda de castigo, conocida como el hueco, que formó parte de la estrategia para doblegarlos.

Contó que a su llegada a la prisión cuando aún no había sido acusado sino solo era un sospechoso, estaba con la población penal sin ningún rigor especial, y pensó que, si esas eran las condiciones, pues serían tolerables, aunque después arreciaron.

“Conocía a Gerardo, Ramón y Fernando, pero por sus nombres de trabajo, aunque no sabía que también estaban detenidos… nos vimos por primera vez en el juicio”, explicó uno de los Cinco, cuyo caso trascendió a campaña mundial por su liberación y en defensa de Cuba.

De sus relaciones con los demás reos y los guardias expuso Guerrero que se ganaron el respeto por la actitud de no aceptar cargos, la serenidad a pesar del rigor a que fueron sometidos, las excesivas condenas y la negativa a negociar las mismas a pesar de tener esa posibilidad en todo momento.

“Nos decían: ¿pero tienes la posibilidad de negociar tu condena y no lo haces?”, dijo Tony, como le llaman en su país, porque era muy difícil de explicarles nuestras razones, ya que no entenderían las motivaciones de esa firmeza.

Al mismo tiempo, -contó- presos y custodios veían nuestra frialdad a pesar de condenas a cadenas perpetuas, los castigos y el tratamiento riguroso, y decían “mhh, estos son tipos duros”, pero realmente eso nos permitió una relación favorable y respetuosa, incluso yo les escribía las cartas que algunos enviaban a sus familiares y amigos, rememoró.

Sobre el papel de su familia en la resistencia, “el hijo de Mirta (Rodríguez)”, como dijo que le conocen en muchos lugares, reveló que antes de su alegato se le ocurrió comentarle a su mamá: “¿y si me pongo nervioso?” y la respuesta fue firme: “ahora no me puedes hacer quedar mal”.

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