Si los comparamos con la desgarradora situación de otros sitios en el Caribe, afectados por los huracanes Irma y María, como el “Estado Libre Asociado” de Puerto Rico, por ejemplo, diríamos que la recuperación marcha “viento en popa y a toda vela” en la provincia espirituana y sobre todo en Yaguajay, el municipio más perjudicado del país.

Sin embargo, cuando asistimos a las reuniones del Consejo de Defensa Provincial nos damos cuenta que esa frase popular marinera nunca es bien acogida por las autoridades, pues la inconformidad prevalece, no obstante los avances en los rescate de centenares de viviendas, de kilómetros de caminos restaurados, del regreso casi total del servicio eléctrico y las comunicaciones a los pocos días del paso del meteoro.

Casi todos los niños de las zonas perjudicadas están en sus escuelas y otros han recibido clases hasta en casas de vecinos. Las instalaciones turísticas ya listas para la temporada alta.

Para muchos en el mundo nada más cabe una asombrada palabra: ¡Increíble!, pues no se conciben resultados similares en un país tan pobre y bloqueado.

Al ver las diversas tareas encomendadas a casi todas las empresas y otras instituciones de la provincia, nos damos cuenta de que la palabra solidaridad se emplea en su más amplio contenido semántico, pues no es ´solo lo suyo, sino lo de todos, como es el caso de la ejecución y rescate de las casas, acción a la que nadie escapa y deben rendir cuenta como de sus propios planes.

Y todavía falta mucho más pero solo con estos elementos nos damos cuenta inmediata de la justeza de nuestro proyecto social

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