Hablar de Salud Pública en Cuba lleva necesariamente a Fidel. Tan humano y previsor. Galeno de ideario. Proyector del futuro. Cada vida porta el sello de su permanencia en el espacio y el tiempo.

Fidel encontró en la Medicina una expresión clara del Socialismo: su alcance debía ser extensivo a todos. No creyó en distinción de raza, riqueza o credo y en fecha tan temprana como 1960 mandó a las montañas médicos y recursos, a la vez que se gestaba en ellas campaña contra el analfabetismo.

De a poco surgieron nuevos hospitales en el país. Sancti Spíritus tuvo el suyo en el año 86. Allí estuvo el Comandante en Jefe para la inauguración. Cuentan quienes vivieron ese momento que no perdió un detalle pese a la premura.

Contaba la provincia con personal capacitado para asumir servicios vitales como las urgencias médicas. Pero tenía que primar la excelencia. Entonces, Fidel puso un reto: ¡hay que potenciar la investigación!

Ya para la fecha Cuba sostenía un programa inversionista encaminado al desarrollo de la Biotecnología. Vacunas preventivas contra el sarampión o la rubiola garantizaban la salubridad de la población.

Hicieron falta más instalaciones para la atención primaria de salud; así nació el programa del médico y la enfermera de la familia. Cuatrocientos cuarenta y ocho consultorios se establecieron en manzanas y en comunidades de difícil acceso. La escasez de recursos jamás obstaculizó la atención médica en la serranía. Incluso Fomento, en el Escambray espirituano fue escogido como piloto.

Hoy, la Medicina espirituana avanza con el legado del líder histórico de la Revolución cubana. Más de 1600 colaboradores han cumplido misión en alrededor de 40 países.

La Universidad de Ciencias Médicas “Doctor Faustino Pérez Hernández”, también fundada por Fidel, forma profesionales de prestigio. Más de doscientos sesenta egresados este 2017 lo reconocen como el “salubrista” mayor.

A un año de la partida física del Comandante en Jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, cuesta creer que se ha ido pues él continúa presente en los profesionales espirituanos, que con pasión y entrega, nos cuidan.

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