Frederich Cepeda, de los Alazanes de Granma, de Cuba, es felicitado por sus compañeros tras conectar jonrón durante el juego semifinal contra los Águilas Cibaeñas, de República Dominicana, en la 60 Serie del Caribe de béisbol, en el estadio Panamericano de Jalisco, Guadalajara, México, el 7 febrero de 2018. Roberto MOREJÓN RODRÍGUEZ/PerIódico JIT INDER/sdl

La edición 60 de la Serie del Caribe es historia. La victoria de los Criollos de Caguas 9×4 ante las Águilas Cibaeñas en el partido conclusivo puso fin a un torneo que volvió a encumbrar el desempeño del espirituano Frederic Cepeda.

El refuerzo de los Alazanes de Granma se despidió bateando de 3-3 en la semifinal frente a los subcampeones del torneo.

Con jit, triple, cuadrangular, dos impulsadas y dos anotadas, el jardinero izquierdo de Cuba resultó el mejor bateador del partido y de paso hizo que se escuchara la recurrente frase “otra vez Cepeda”.

Y es que el yayabero volvió a demostrar la paciencia y el talento necesario para salir exitoso en un evento internacional, en el que los rivales conocen al dedillo los fundamentos del beisbol y los explotan con sabiduría.

Quizás lo mejor del toletero de los Gallos fue su oportunidad con el madero en mano. Así lo evidencia que de los siete hombres que encontró en posición anotadora impulsó a dos, aunque en tres ocasiones sus remolques significaron el empate o la ventaja.

De forma general Cepeda compiló para .400 (15-6), con par de dobletes, un triple, un vuelacercas, cuatro impulsadas, par de anotadas, tres boletos e igual cantidad de ponches.

Con esos números alcanzó sluggin de .867, OBP de .474 y OPS de .1341, el tercero de todo el campeonato, detrás de los venezolanos Luis Domoromo (.2028) y René Reyes (.1360).

Bien pudo estar en el Todos Estrellas como jardinero izquierdo; sin embargo la prensa acreditada votó por el dominicano Junior Lake, quién promedió .409, con similar cantidad de extrabases y una impulsada más, pero inferior OBP, OPS y a la hora de remolcar a hombres en posición anotadora (14-3); además de que pifió tres veces a la defensa.

El desempeño del espirituano ahora lo ubica como uno de los mejores bateadores cubano tras el regreso al certamen en el 2014 de la mayor de las Antillas.

Y es que en el 2015, en su anterior experiencia, produjo de 17-8, para average de .471, con OPS de MIL 177 -el segundo entre todos los bateadores del torneo- por lo que además de campeón con Pinar del Río, resultó el Jugador Más Valioso, terminó primero en slugging (.769) y carreras impulsadas (7) y compartió los liderazgos en dobles (2)  y triples (1).

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