El rendimiento perfecto de seis títulos protagonizado por el elenco de lucha libre en el recién finalizado clasificatorio rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla da la medida de la potencia de nuestros gladiadores en la región.

Victorias por superioridad técnica de Rinieris Andreu (57 kg); Alejandro Valdés (65-pegada); Franklin Marén (74) reñido 3-2 a costa del boricua Franklin Gómez; Yurieski Torreblanca (86) con pizarra 4-0 sobre el venezolano Pedro Ceballos; Reinieri Salas (97) 5-4 ante el también morocho José Díaz; y Yudenni Alpajón (125) superioridad técnica  frente al colombiano Jarlis Mosquera; marcaron la ruta dorada toda vez que contribuyeron a visualizar posibles duelos finalistas en suelo cafetero.

Con la  escuadra completa asegurada, y luego de que en la edición precedente de los Centrocaribe de Veracruz 2014 el botín de los libristas fuese de cuatro oros y una plata, el entrenador principal Julio Mendieta manifestó que a Barranquilla sus pupilos irían por barrer con los seis cetros. De entonces pudieran repetir en el elenco Alejandro Valdés (65); Liván López (74) si en definitiva se logra adaptar al sistema imperante de doble pesaje pues suele estar 6-7 kg por encima del peso exacto; y Reinieri Salas (97).

Ellos, junto a Andreu, Torreblanca, Marén (70), Yowlys Bonne (61), Yoan Zulueta (79), Lázaro Hernández (92) y Alpajón encararán un reto supremo los días 7-8 de abril próximos, cuando enfrenten la Copa del Mundo de Iowa, Estados Unidos.

Allí los nuestros estarán en el grupo B junto a Rusia, Azerbaiyán, y Japón, en tanto Irán, Estados Unidos, Georgia y Kazajstán pugnarán en el A. Los exponentes de la Mayor de las Antillas se ganaron el derecho al culminar séptimos con 23 puntos en la cita del orbe de París 2017, rendimiento en el que fueron determinantes los bronces de Valdés y Bonne.

Cada uno de nuestros gladiadores tendrá la posibilidad, si no se lesiona, de desarrollar cuatro combates de nivel superior y Mendieta expresó que irían en busca de ubicarse entre los cinco primeros del certamen.

Tres ases a tiro

“Un pueblo exigente y apasionado del deporte como el nuestro, siempre está pendiente de un buen resultado, pero en muchas ocasiones se desconoce lo que hay detrás de un rendimiento o medalla”, aseveró el timonel Mendieta.

Con un tránsito hacia el mando del equipo nacional desde la base explicó que la combatividad es una de las principales cualidades que poseen nuestros luchadores.

“Son fogosos, poseen una excelente preparación física y técnica especial (trabajo en el colchón). Siempre salen a luchar con el deseo de ganar y ese ha sido un componente de peso en los resultados históricos, de conjunto con la disciplina. Crucial igualmente es su seguimiento en la parte educativa y las relaciones con sus familias”, ahondó Julio quien aseveró que el momento más triste de su vida fue el irse sin medallas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

“Se te une el cielo con la tierra, todo un ciclo de trabajo arduo que se desmorona en un momento. Una decisión arbitral equivocada que incide considerablemente… Esa fue la noche más mala de mi vida, al terminar la competencia.

Los de mayores alegrías fueron el Mundial de Rusia en el 2010 cuando quedamos terceros por equipos en Moscú. Ganamos tres bronces y discutimos un cuarto pero Iván Fundora quedó en quinto lugar. Eso me abrió la senda de la élite en la categoría mayor. El segundo fue el bronce de Liván López en Londres 2012 que ganó su combate con un suppley espectacular a falta de 35 segundos y viniendo de abajo revirtió el marcador”, acotó el entrenador que tiene en el carmelita a su color predilecto, el siete como número de su preferencia y que considera no puede explicar con certeza cuánta significación tiene para él representar al deporte cubano y defender los colores de nuestra bandera.

Alejandro Valdés: constancia y concentración, divisas exitosas

No había cumplido siete años y ya su madre lo había matriculado en lucha sin que su padre lo supiera. Quería darle la sorpresa y según él mismo Alejandro Valdés refiere la lucha le tocaba por la cuota, pues su padre fue miembro del equipo nacional por varios años.

Lo curioso es que padre e hijo fueron entrenador y alumno en diferentes categorías, hasta llegar a la preselección nacional ambos.

“Fue un camino difícil para ambos. Me exigía tanto como preparador que como padre. Tras ser subcampeón mundial juvenil en el 2008, el gran resultado no cayó hasta la justa del orbe parisina el pasado año, y creo que en gran medida por la ansiedad. Solía pensar tanto en los combates antes de enfrentar una competencia, que los efectuaba y entraba al colchón con demasiadas revoluciones y poco centrado en la estrategia o táctica que debía emplear con cada adversario. Eso me sucedió en más de una oportunidad.

Desde que entré en el equipo nacional siempre tuve que dar más del 100%. No tenía rivales fáciles. En esos inicios tenía sparrings del nivel de Yowlys y Maikel Pérez. Luego vinieron los años de los 65 kg, desde la primera categoría del 2014. Me vino como anillo al dedo pues no tengo que bajar mucho de peso y no pierdo potencia”, manifestó Valdés.

Pionero en incursionar en la Bundesliga alemana como parte de la política de contratación a deportistas cubanos en el exterior, precisó que:

“La Bundesliga me ha ayudado muchísimo a ganar en confianza, ver las cosas más claras e involucrarme en posiciones y técnicas de las cuales creía con anterioridad que no podía salir airoso de ellas”. Con tres temporadas de experiencia en una justa en la cual se combate los fines de semana, Valdés confiesa que en la actualidad no piensa mucho en las competencias. Su psiquis ha disminuido esa ansiedad extrema y actualmente llega más relajado a la hora cero. Se enfoca en el día a día y en pulir cada pequeño detalle en las sesiones de entrenamiento.

Con su pequeña hija de ocho meses como el mayor motor en cada uno de sus pleitos, que junto a su padre le da una fuerza increíble, Valdés tiene en el verde el color de su preferencia, se declara fanático del gladiador estadounidense Jordan Burroughs, y considera que dejará de sentir la lucha cuando sus ojos se cierren definitivamente.

Reinieris Andreu: la gema que busca otras luces

Se proclamó as del planeta en los 57 kg entre gladiadores menores de 23 años y desde ese momento la vida le cambió. Respira ambiciones y considera que su preparación rumbo a Barranquilla marcha viento en popa.

“En las sesiones cotidianas la soga es uno de los ejercicios que más priorizo, la combino con circuitos de pesas y carreras para conjugar agarres sólidos con una buena resistencia a la fuerza. Los agarres son vitales en la ejecución de cualquier movimiento técnico. En los sparrings aprovecho mucho a Yowlys Bonne y Alejandro. El primero tiene un arsenal técnico impresionante y Calabaza es sumamente inteligente, observador de detalles y errores”…
Materializó su ascenso a la preselección tras la lid nacional del 2015 en Camagüey  y tiene en el azul a su color preferido, por considerar que el mar y el cielo es lo más grande que existe. El uno es el número que siempre tiene en mente y confiesa que tiene que controlar un poco más su pasión por los dulces.

Desde ya mira hacia el posible podio en Londres 2020, pero asegura que se trata de ir paso por paso. El primero de ellos lo tiene bien definido: ganar todos sus combates en la Copa del Mundo y luego aportar su oro en Barranquilla.

Admirador de varios luchadores cubanos desde niño, por el sacrificio y la capacidad para imponerse a situaciones adversas, este gladiador espirituano sabe lo que es reponerse a un mal comienzo, pues en el Mundial sub-23, inició debajo en la pizarra, tanto en la semifinal como en la final.

Tres ases a tiro en busca de nuevos horizontes dorados para la lucha libre masculina.

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