Las veintidós senadoras norteamericanas se han unido para buscar que el Congreso de esa nación apruebe una ley contra el acoso sexual.

“Las víctimas que han dado valientemente un paso adelante para compartir sus historias han sacado a la luz cómo de extendidos están el acoso y la discriminación, también en Capitol Hill”, escribieron en una carta que enviaron esta semana a los líderes republicano y demócrata en el Senado, Mitch McConnell y Chuck Schummer.

“No podemos seguir permitiendo que los autores de estos crímenes se escondan detrás de una ley que tiene 23 años”, añadieron.

La norma a la que se refieren es la Congresional Accountability Act (Ley de Responsabilidad del Congreso), que data de 1995 y fija el marco para las demandas por acoso en el Capitolio.

Recibe críticas por, entre otras cosas, someter a las denunciantes a un largo y complicado proceso, que puede durar meses y supone así un gran desgaste para una víctima.

Además, las denunciantes de acoso no reciben apoyo legal del Congreso, mientras que los acusados tienen derecho a acceder a un fondo de dinero público destinado a la solución mediante acuerdos monetarios de demandas en el puesto de trabajo.

El movimiento Me Too, que arrancó el año pasado en Hollywood por las denuncias de acoso sexual contra el productor Harvey Weinstein, llegó también al Congreso de Estados Unidos. Las denuncias de mujeres allí provocaron una cascada de dimisiones y anuncios de jubilación entre legisladores y personal masculino.

En la estela del movimiento, la Cámara de Representantes aprobó en febrero un proyecto de ley negociado por republicanos y demócratas para modificarla -en un excepcional caso de éxito de colaboración bipartidista- pero el Senado no ha dado el mismo paso.

Entre los cambios aprobados por la cámara baja no solo está la prohibición de relaciones sexuales entre miembros de esta y empleados bajo su supervisión, sino también todo movimiento o conducta sexual “no deseada” hacia cualquiera que trabaje allí.

Fuentes de la Cámara de Representantes citadas por Politico apuntaron a la reticencia de los líderes del Senado a forzar a los legisladores a pagar ellos de su bolsillo el dinero para cerrar procesos por discriminación como un factor clave para que no se incluyera una reforma en el tema del acoso en la ley presupuestaria aprobada la semana pasada en el Congreso y firmada después por el presidente Donald Trump.

The Washington Post publicó en diciembre que el Departamento del Tesoro desembolsó unos 174.000 dólares en los últimos cinco años para cerrar acuerdos que pusieran fin a demandas de acoso y discriminación sexual en la Cámara de Representantes.

Cuatro de cada diez mujeres en Capitol Hill considera que el acoso sexual es un problema allí y una de cada seis asegura haber sido víctima de él. Así se lo recordaron las senadoras -17 demócratas y cinco republicanas- a los líderes de los dos partidos en esa cámara del Congreso estadounidense, a los que acusaron de ‘inacción’. El Senado tiene un total de 100 representantes.

‘Estamos completamente de acuerdo en que el Senado debe adoptar pronto legislación para combatir el acoso sexual en Capitol Hill’, manifestó Schumer, el líder de los demócratas en esa cámara, en un comunicado tras la carta de las senadoras.

El portavoz de McConnell, el líder de la mayoría republicana en el Senado, aseguró que un grupo bipartista trabaja en la redacción de legislación, pero no dio un marco temporal para terminarla y presentarla en la cámara.

(Con información de DPA)

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