Contra todos los pronósticos se abrió un espacio el equipo espirituano de fútbol en la llamada liguilla final, donde estarán los dos mejores de cada uno de los tres grupos clasificatorios.

 

Al comenzar el torneo, el director técnico de los yayaberos Yunielis Castillo tenía como primer objetivo mantener la permanencia en la división élite, para lo cuál debían concluir entre los tres primeros del apartado 1 en el cuál el campeón nacional y todo poderoso Santiago de Cuba sobresalía para reinar.

 

Ese panorama obligaba a luchar a toda costa contra Las Tunas y el ascendido La Habana.Y eso hicieron los representantes de Sancti Spíritus, aunque al terminar la primera vuelta el sol para ellos en la cancha Antonio Maceo no los iluminó.

 

Así lo evidenciaron los cuatro puntos conseguidos en seis salidas en tierras santiagueras donde sumaron apenas una victoria frente a los habaneros (1×0) y empate contra los tuneros. Sin dudas que la ausencia de once de los jugadores que estuvieron en la selección en el 2017 dejaba estragos.

 

Sin embargo, la diferencia con sus rivales mantuvo vivo el sueño de evitar el descenso y hasta aparecieron ilusiones de llegar a la fase cumbre, sobre todo porque el tramo conclusivo tendría por sede a la cancha aledaña a Centrovisión, cuartel general de los espirituanos.

 

Así comenzó la segunda vuelta con un Santiago encaramado en la cima (18) y bien distante con respecto a los del balcón del oriente cubano (7) y los de la capital (6).

 

Fue entonces que el más débil empezó a tocar la bola y en especial cerrarse bien en la retaguardia con la llegada del portero villaclareño Ray Machado.

 

Esa táctica arrojó resultados inesperados y los pupilos de Castillo sumaron y sumaron, hasta mantenerse invictos en casa y llegar a 16 unidades, tras lograr el triunfo obligado en la fecha final de 1×0 sobre los santiagueros.

 

De esa forma dejaron con las ganas a Las Tunas (15), que por autogol en el minuto 88 mandaron a los de la capital de regreso al descenso.

 

Tan prominente fue el repunte yayabero que en la vuelta inicial anotaron dos goles y recibieron ocho; mientras a domicilio perforaban seis veces las redes contrarias y recibían solo un tanto.

 

Esa fue la clave de la “sorpresa” que ha provocado el delirio entre los aficionados de esta provincia que atesora como mejor desempeño en clásicos cubanos el quinto lugar.

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