El buen desarrollo físico e intelectual de los infantes depende en gran medida de una alimentación sana y responsable. En los primeros seis meses de vida la leche materna es el único alimento que necesita el bebé.

Más allá de esa empatía y complicidad única que se desarrolla entre la progenitora y el recién nacido existen un centenar de beneficios a largo y corto plazo para ambos.

De acuerdo con la Doctora Estrella Martín Oramas, especialista en nutrición y e Higiene de los Alimentos, la producción de leche materna la puede reforzar el ajonjolí, rico en grasas y proteínas  así como tomar abundante líquido durante buen aparte del día.

Para la especialista, quien lleva más de treinta año atendiendo niños con problemas nutricionales, son muy pocas las madres que no producen leche. “Se necesita de un buen estado emocional, nutricional y la disposición de querer lactar” agregó

“En ocasiones se respeta el sueños nocturno – explica Martín Oramas- sin tener en cuenta que la capacidad gástrica de un recién nacido oscila entre los 20 y los 40 mililitros. Un porciento ínfimo por lo que se recomienda lactar cuando transcurran las tres horas.”

Luego  de los 6 meses el pequeño necesita un apoyo nutricional, fortificado con hierro y otros minerales. Llega la etapa conocida como alimentación complementaria.

“En cada consultorio el  médico de la familia y la pediatra del área explican cómo se deben introducir los alimentos. El esquema aparece explicitado en el carnet de salud de cada infante” subrayó

De igual forma la galena recalcó la importancia de las frutas y vegetales en la dieta de los niños. Los incorrectos hábitos alimenticios acarrean padecimientos  de diferentes tipos de anemias e inciden directamente en el sistema inmune del organismo.

 

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