El sitio escogido fue el patio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el motivo, un reencuentro con la historia. Generaciones fundidas en una misma línea recordaron a la cubana que hizo tangible la idea de empoderar a las mujeres en una sociedad notablemente sexista. La dama de acero y miel, la heroína de mil batallas, tan imprescindible como el soldado más valioso, volvió de un pasado presente en las voces de mujeres espirituanas.

No faltaron anécdotas de quienes la conocieron personalmente. Las que frente a las tareas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) cocinaron junto a ella o la supieron preocupada y ocupada por los hijos de Mami Gloria, en la casa de niños sin amparo familiar que siempre visitaba cuando venía a Sancti Spíritus.

La Cátedra de la Mujer representa el nexo ineludible con la historia y con la necesaria vida de Vilma, porque su ejemplo no puede tornarse teoría de libros de textos, sino un modelo multiplicado en la sociedad cubana. En el encuentro se aunaron dos juventudes, una llena de experiencias e historias de la Federación y otra inexperta, ávida de instrucción para asumir los retos que deparan los nuevos tiempos

Muchachas y muchachos espirituanos homenajearon a Vilma mediante sus creaciones en un concurso dedicado a su impronta. Letras y trazos desdoblaron a la mujer sencilla que festejaría otro cumpleaños este abril  y que ganara con su maestría la investidura de Presidenta eterna de la Federación de las Mujeres Cubanas.

No hay comentarios