La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) anunció este jueves una polémica normativa dirigida a reducir a la mitad de lo permitido hasta el momento la cantidad de testosterona en la sangre de las atletas, una medida que ha saltado las alarmas en el deporte rey.

Ahora todas las deportistas que padecen hiperandrogenismo —una condición médica caracterizada por un exceso de andrógenos en su cuerpo— deberán reducir sus valores de testosterona a menos de 5 nanomoles por litro (nmol/L) antes del 1º de noviembre de 2018. De lo contrario, no podrán competir como mujeres en eventos internacionales de primer nivel, como Campeonatos Mundiales o Juegos Olímpicos.

Según la nueva medida, el organismo rector del atletismo mundial presenta una clasificación femenina que separa a las deportistas con valores normales de testosterona en sangre de aquellas con diferencias de desarrollo sexual (DSD). No obstante, de momento solo es aplicable para las pruebas de pista que van desde los 400 metros planos hasta los 1500 metros, la milla y los eventos combinados.

De acuerdo al reglamento, las atletas que no se adhieran a la norma solo podrán competir como mujeres en eventos nacionales, en citas internacionales únicamente en las pruebas no restringidas o en cualquier competición que contemple la categoría de intersexuales.

Para argumentar su decisión, aprobada por unanimidad en marzo pasado, el organismo asegura que la mayoría de las mujeres tienen bajos niveles de testosterona circulando de forma natural en sus cuerpos (entre 0.12 y 1.79 nmol/L). Según el informe, en ausencia de un DSD o un tumor, ninguna mujer debería registrar más de 5 nmol/L de testosterona, “pero quienes padecen DSD pueden tener niveles muy altos de testosterona natural, que se extiende hasta el rango masculino normal e incluso más allá”.

Aunque desde 2010 el Comité Olímpico Internacional colocó el umbral de tolerancia a estos valores en 10 nmol/L, ahora la IAAF lo redujo a la mitad en el atletismo porque “una mayor proporción de testosterona aumenta un 4,4 % la masa muscular, entre un 12 y un 26 % la fuerza y un 7,8 % la hemoglobina”.

“Tomando todos los conocimientos y datos disponibles, los expertos estiman que la ventaja ergogénica de tener niveles circulantes de testosterona en el rango normal de hombres en lugar de en el rango femenino normal es superior al 9%”, agrega el informe.

Al explicar su decisión, la IAAF dijo que estaba tratando de crear “un campo de juego nivelado y garantizar que el éxito esté determinado por el talento, la dedicación, el trabajo duro y los otros valores y características que el deporte encarna y celebra”. Asimismo, se adelantó en anunciar que la decisión no cuestiona la identidad sexual o de género de las atletas con DSD y asegura que todos los procedimientos contarán con el “respeto a la dignidad y privacidad de los atletas, en coincidencia con la naturaleza sensible de tales asuntos”.

Según el propio informe, el tratamiento para disminuir los niveles de testosterona consiste en un suplemento hormonal similar a la píldora anticonceptiva que toman millones de mujeres en el mundo. Bajo ninguna circunstancia —dice—las atletas estarán obligadas a someterse a cambios anatómicos quirúrgicos”.

Para Sebastian Coe, Preidente de la IAAF, solo se trata de asegurar una competencia justa para todos, porque “nuestras pruebas y datos muestran que la testosterona, producida de forma natural o insertada artificialmente en el cuerpo, proporciona una importante ventaja en el rendimiento de las atletas femeninas.

No estamos hablando de que se hagan trampas o no, sino de nivelar las condiciones para que haya una competición justa en el atletismo, donde el éxito se debe al talento, dedicación y trabajo duro en vez de otros factores”, aseguró este mismo jueves.

Caster Semenya: la principal afectada

Caster Semenya es la principal afectada con la nueva decisión. Foto: Internet

Para la atleta sudafricana Caster Semenya, doble campeona olímpica, tres veces titular mundial en los 800 metros planos y entre los diez mejores tiempos de la historia, la decisión de la IAAF llega como un fuerte obstáculo a franquear si aspira a continuar su exitosa carrera.

En la escena deportiva desde su título planetario en Berlín 2009 y su posterior veto para competir precisamente por sus elevados niveles de testosterona, Semenya ya tuvo que tomar medicamentos supresores de esa hormona para reincorporarse. No obstante, en julio de 2015 el tribunal de arbitraje del deporte revirtió la regla cuando examinó el caso de la atleta india Dutee Chand. Luego, los deportistas intersexuales podían asistir a cualquier evento sin tomar medicación supresora de la testosterona.

Ahora, la nueva restricción de la IAAF obliga a la sudafricana de 27 años a redirigir su carrera hacia las pruebas de 5 mil y 10 mil metros o someterse a nuevos tratamientos. Para el científico deportivo Ross Tucker, citado por The Guardian, la disminución de los niveles de testosterona hasta lo permisible llevaría a Semenya a correr las dos vueltas al óvalo entre cinco y siete segundos más lenta que sus tiempos habituales.

Sobre el tema, el Ministro de Deportes y Recreación de Sudáfrica, Rev Makhenkesi Stofile, no demoró en expresar su preocupación y dijo que la decisión de la IAAF lo llena de “decepción y disgusto”.

“Esta desafortunada y específica decisión es, en el mejor de los casos, una caza de brujas contra nuestra atleta Caster Semenya y, en el peor de los casos, una decisión para disminuir el impacto de los atletas principalmente africanos en la cuenta de resultados”, aseguró en un comunicado.

El dirigente sudafricano anunció igualmente el compromiso del gobierno de su país para utilizar todas las vías disponibles para garantizar que Semenya y todos los atletas afectados puedas asistir a las competencias sin ningún tipo de restricciones. “El gobierno hará todo lo posible para luchar y desafiar esta medida y estudiaremos la base del informe mientras buscamos una posible revisión de la sentencia y, en consecuencia, preparamos nuestras defensas legales para desestimar esta decisión”, agrega su declaración.

Mientras tanto, la Asociación Sudafricana de Atletismo dijo en un comunicado similar que reconoce el derecho del Consejo de la IAAF para desarrollar normas y reglamentos. Sin embargo, anunció que buscará todo el apoyo posible para tener un conocimiento completo sobre el asunto y decidir cómo manejarlo. “Una vez hecho esto, entonces interactuaremos con la IAAF, pero queremos dejar muy claro que apoyamos a todos nuestros atletas que puedan verse afectados por este nuevo fallo”, concluye la declaración.

Para los defensores de Semenya, la medida resulta injusto porque su exceso de testosterona no ocurre de manera voluntaria ni puede ser considerado de la misma manera que el dopaje. “Si vamos a tener en cuenta la genética, entonces los atletas con pies más largos que lo común también deberían ser limitados”, dice una declaración de la Organización no Gubernamental Agenda de Género.

“Se establece un precedente complicado aquí. Muchos atletas, bailarines, gimnastas, nadadores, sobresalen por las ventajas físicas con las que nacieron. Medimos brazos de nadadores, alturas de saltos altos. Caster trabaja con lo que nació. Sin trampas”, dice uno de los mensajes más compartidos en Twitter.

De momento, los debates giran en torno a si la decisión puede tomarse como una abierta discriminación o si tiene un basamento justo. Por ser negra, africana, mujer y no tener el físico “clásico para una dama”, Semenya es la cara más visible de todo el proceso. Sin embargo, otras muchas atletas también pudieran ver interrumpida su carrera, sencillamente porque su físico y su genética no concuerdan con la norma.

La keniana Margaret Wambui es otra en la mira de muchos. Foto: Internet

Breve agenda sobre las pruebas de género en el atletismo

1936: la corredora polaca Stella Walsh y la estadounidense Helen Stephens son acusadas de ser hombres impostores durante los Juegos Olímpicos de Berlín.

1938: la saltadora de altura alemana Dora Ratjen es identificada como masculino y Alemania devuelve la medalla de oro ganada en el Campeonato de Europa.

1966: La IAAF decide que la mejor manera de tener la certeza de que las atletas eran mujeres era mediante una revisión sin ropa.

1968: el Comité Olímpico Internacional comienza una “prueba de género” exhaustiva.

1972-1984: 13 mujeres “fallan” las pruebas de género. Las más notables, la velocista polaca Ewa Klobukowska —doble medallista en 1964 y plusmarquista mundial de los 100 metros en 1965—, y las hermanas Tamara e Irina Press.

1985: A la corredora española de obstáculos María José Martínez-Patiño le dicen que su prueba cromosómica es anormal. Martínez-Patiño se niega a dejar o fingir una lesión, y una investigación más profunda revela que una condición genética significaba que ella era insensible a la testosterona que estaba en su sangre.

2009: Se pide a Caster Semenya que tome una prueba de género y los resultados se informan en los medios.

2014: se prohíbe a Dutee Chand competir después de los resultados de una prueba de género.

2015: Chand ha revocado su prohibición y las reglas de la IAAF que requieren que las atletas tomen medicamentos supresores de testosterona se suspenden.

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