La Revista Brisas del Yayabo ve la luz el primero de mayo de 1911. Con una salida quincenal su propietario y administrador, Rodolfo Ponce de León, trabajaba en la creación de cada número junto a su director Ramón Golluiry. Su objetivo editorial era plasmar el acontecer espirituano y las esencias de una época.

Editada en La Habana, esta revista literaria ilustrada tenía una calidad exquisita apreciada sobre todo en el papel empleado. La portada monocromada casi siempre reflejaba un lugar de interés arquitectónico de la Villa del Yayabo.

Sus escritores se lucían en la redacción y el estilo, y utilizaban fotos de máxima calidad. Cuenta la leyenda de la época que al hojearla, el lector se llenaba de avidez por conocer cada detalle.

En las páginas de Brisas del Yayabo se publicaban las efemérides del mes así como biografías de espirituanos ilustres y patriotas de la guerra de Independencia, lo cual servía para homenajear a imprescindibles figuras de la historia.

Además, se encontraban espacios dedicados a exponer fotos de bellas señoritas nacidas en la villa, casi siempre con una fina dedicatoria, en ocasiones en verso. No podían faltar los anuncios de escuelas privadas, establecimientos comerciales, alimentos y hasta  de medicamentos.

Para los aficionados al deporte, había una sección nombrada Acontecer Deportivo del Momento. Igualmente para los amantes de las novelas había un espacio, pues se publicaban disímiles obras de escritores cubanos, cuentos infantiles, juegos y pasatiempos.

En la revista tenía un apartado especial la vida femenina. La sección “Mujeres célebres del mundo” invitaba a conocer acerca de féminas importantes destacadas por su vida y obra.

Brisas del Yayabo alcanzó una alta popularidad entre los espirituanos, en ella podía aparecer la foto de algún conocido, una invitación para una fiesta en el pueblo, o un homenaje a una personalidad de la época.

El Archivo Histórico Provincial Serafín Sánchez Valdivia conserva una valiosa colección. Gracias a estos ejemplares se atesora un rico patrimonio intangible de la ciudad que una vez fue.

Pero aún no conoce su precio. La suscripción mensual de la misma  tenía un valor de solo cuarenta centavos, también se podía adquirir el número suelto a veinte centavos, precio que para la época era significativo ¿La quieren comprar? demasiado tarde, esta revista literaria ilustrada dejó de existir el 31 de diciembre de 1913.

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