Más de medio siglo ha transcurrido desde que Anselmo Hernández comenzó a trabajar, con apenas 16 años, en el aeropuerto de Sancti Spíritus.   Entonces nadie podía sospechar que aquel joven técnico de vuelo un día conocería tanto de aeronaves, que ahora varias se mantienen volando por sus innovaciones.

“Ser innovador es algo innato en mí”- asevera Anselmo.   “A veces estoy en mi casa acostado o viendo la televisión, y como tengo la preocupación de que existe un defecto en alguna aeronave, me viene a la mente la solución para ese problema”.

Por su experiencia, consagración y talento, Anselmo es considerado uno de los trabajadores emblemáticos de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Sancti Spíritus, perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos (ENSA).       Con otros compañeros de esa entidad, ha participado en 37 innovaciones que le han ahorrado millones de pesos al país y han posibilitado mantener en activo varios aviones.

“Cada vez que hay un problema nuestro colectivo se reúne, analizamos y comenzamos a trabajar en la innovación”, apunta Anselmo, quien asegura que la clave del éxito radica en el gran sentido de pertenencia de los trabajadores de la UEB y el apoyo de la administración de la entidad a la labor de los innovadores.

“Estoy haciendo invenciones prácticamente desde que empecé a trabajar, y tengo la satisfacción de que los trabajos no han quedado engavetados, sino que nuestras innovaciones se han generalizado y hoy se aplican en otros territorios del país”.

Los trabajos consisten, fundamentalmente, en modificaciones y la sustitución de piezas a los sistemas eléctricos, e innovaciones a los motores y fuselajes de dos aviones:  el soviético AN-2 M y el polaco PZL M18.

“Nuestras innovaciones, certificadas todas por la Dirección de Ingeniería del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, han contribuido a mejorar la calidad de los servicios y la seguridad de las aeronaves”.

El pasado año se convirtió en el cuarto espirituano en ganar el Premio al Mayor Impacto Económico a Nivel Nacional de la Asociación de Innovadores y Racionalizadores.  Entre sus trabajos de mayor relevancia sobresalen el diseño y construcción de un sistema para izar el motor del avión PZL M18, y la recuperación de los indicadores de control de la cantidad de combustible en la propia aeronave.

“Esos indicadores permanecían en desuso por unos circuitos impresos internos de procedencia norteamericana que no se podían reparar en Cuba, y nosotros los sustituimos por otros circuitos japoneses de la misma calidad,y así conseguimos que el avión volviera a producir con la seguridad requerida”.

Anselmo, uno de los innovadores más sobresalientes del sector del transporte en el país, ha viajado en cuatro ocasiones a Rusia y Polonia, como integrante de la Comisión Técnica encargada de comprar aviones que se utilizanen labores agrícolas, extinción de incendios y otras funciones.

“Mi responsabilidad es chequear, por la especialidad de aviónica, todo lo relacionado con el sistema eléctrico, los instrumentos y equipos de radio, y luego dictaminar si el avión reúne, en mi especialidad, los requisitos para ser comprado”.

Aunque a finales de la década de los 70 del pasado siglo se graduó en la Unión Soviética de técnico en la especialidad de aviónica y hoy tiene sobrada experiencia, continúa dispuesto a seguir aprendiendo.

Cada día surgen situaciones y problemas que obligan a seguir estudiando; llega nueva literatura y es preciso actualizarse” – acota.  “Para ser un buen técnico hay que leer permanentemente, ser sacrificado y te tienen que gustar mucho los aviones”.

Anselmo Hernández ha recibido múltiples reconocimientos, pero asegura que su mayorpremio es ver en el cielo esas aeronaves que hoy vuelan por su ingenio.

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