Niceto Pérez es un campesino que se niega a vender su tierra a los geófagos. Resiste presiones de testaferros y guardias rurales. Y el 17 de mayo de 1946 asesinos a sueldo lo ultiman en su finquita, en la zona realenga de El Vínculo, en la provincia de  Guantánamo, al extremo oriente de Cuba. Por tal motivo en esta fecha se celebra el Día del campesino cubano y constituye una fecha muy especial para los hombres y las mujeres del campo.

 Ley de Reforma Agraria

 

El reconocimiento definitivo a la memoria de Niceto Pérez fue realizado por decisión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al escoger este día, el 17 de Mayo de 1959, para promulgar la Ley de Reforma Agraria, hecho que sucedió en La PlataSierra Maestra, lugar donde radicó la Comandancia del Ejército Rebelde durante la guerra liberada contra el gobierno de Fulgencio Batista.

La Primera Ley de Reforma Agraria es la más trascendente de las rubricadas tras el triunfo de la Revolución cubana. A partir de ese momento las tierras comenzaron a pasar a manos de sus verdaderos dueños, los campesinos cubanos, y se materializaba uno de los postulados de La Historia me Absolverá.

El significado de tan importante acontecimiento crece con los años. Para Cuba, país en el que entonces subsistían formas semifeudales de producción en el campo, con predominio del latifundio y monoproductor en lo fundamental, con millares de campesinos viviendo en condiciones infrahumanas, sin tierras o sujetos a la práctica criminal del desalojo, con decenas de miles de obreros agrícolas sin empleo, la Reforma Agraria era una necesidad elemental para su despegue económico.

Era, además, un compromiso moral con el campesinado cubano y los trabajadores agrícolas de nuestro país, que tan destacado papel desempeñaron siempre en las luchas por las causas justas de nuestro pueblo: en las guerras de independencia, en los combates por la justicia social y por la liberación nacional, especialmente como colaboradores o integrantes del Ejército Rebelde. Era una promesa de los hombres que fueron a dar su sangre y su vida en la acción revolucionaria del 26 de julio de 1953, “para que Martí siguiera viviendo en el alma de la Patria“. La Ley consagró el principio de que la tierra es de quien la trabaja y benefició de un tirón a 100 mil productores pequeños. Siendo tan justa y necesaria, histórica, moral, social y económicamente, que incluso incrementaría el mercado interno, fue sin embargo fuertemente combatida por la oligarquía nacional y el imperialismo norteamericano. Es que una y otra tenían intereses comunes; cualquier medida destinada a transformar la situación agraria los afectaba. En Cuba había empresas yanquis que tenían 264 mil hectáreas de tierra, 200 mil, 130 mil, 70 mil¼.

La ANAP

Quince años después del asesinato de Niceto, dueños ya de su destino y de sus tierras gracias a la Revolución,  los pequeños propietarios agrícolas cubanos se reúnen el 17 de mayo de 1961 para homenajear su rebeldía y constituir la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

La ANAP tiene sus antecedentes históricos en la Asociación Nacional Campesina de Cuba, fundada por Romárico Cordero en la neocolonia; en la asamblea de cosecheros de café convocada por Fidel el 25 de mayo de 1958 en las Vegas de Jibacoa, Sierra Maestra, y en el Congreso Campesino en Armas convocado por Raúl en el Segundo Frente el 21 de septiembre siguiente.

En el Reglamento General de la ANAP se define que “por voluntad y decisión expresa del campesinado cubano, es la organización de masas de los cooperativistas, campesinos y sus familiares, cuyos intereses económicos y sociales se corresponden con el desarrollo armónico de la construcción del Socialismo; sus proyecciones están basadas y orientadas hacia el cumplimiento de la política agraria de la Revolución”.

La ANAP agrupa hoy día a más de 300 mil asociados.

(Con información de EcuRed y la AIN)

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