Recientemente Sancti Spíritus acogió la Feria Internacional del Libro, un evento que cada año promueve la lectura en toda la isla. Por ello Centrovisión propone hoy volver a la génesis de los libros como elemento asociado a la evolución de la humanidad.

Cada texto ha ido perfeccionándose con el paso de los años para responder a necesidades funcionales del hombre. Desde los bloques de madera grabados de los chinos, los rollos de papiro y hasta el códice en la Edad Media, los textos se fueron acercando mucho más hasta el formato que le conocemos hoy; modernos, troquelados y hasta digitales.

Con la irrupción de la imprenta de Gutenberg, se  realiza un intento por  controlar y organizar la cantidad de ejemplares existentes y así clasificar las obras en correspondencia con sus títulos y materias. Comienzan a aplicarse de igual forma algunas herramientas de estandarización como regular la ortografía, la utilización de sistemas de signos de puntuación y otros detalles que facilitaran la lectura.

Lo cierto es que poseer libros en esta etapa, era sin dudas sinónimo de linaje y categoría. En dependencia del encuadernado o las estampas sobre la cubierta se tenían referencias del entorno intelectual en el que se desarrollaba el lector. Del mismo modo, en las sociedades jerárquicas las clases inferiores se empeñaban en  imitar las preferencias literarias de la élite.

Pero más allá de un placer por la lectura, propietarios de valiosas colecciones solo disfrutaban las obras por su tipografía e ilustraciones y no por el valor estilístico y literario, era solo consumir un objeto pero desprovisto de sensibilidad. Razón suficiente para que el acceso a los libros fuera considerado un argumento de peso en la estructuración del orden social en los tiempos modernos.

Quienes sabían leer debían obtener con el paso del tiempo, aptitudes para asociar y conectar los conocimientos. Este esfuerzo por cultivarse proporcionaba beneficios como adquirir prestigio y acceder a una clase elitista. Por ende, quien se nutría de libros, presumía de ser alguien educado, con perfecta ortografía y también un notable candidato para el mundo de la política.

“Lo que la pólvora ha hecho por la guerra, la imprenta lo ha hecho por la mente”. Sin dudas este adelanto tecnológico marcó la pauta de un nuevo período de evolución para la especie humana, quien encontró en los libros un método para ampliar el bagaje cultural que durante la Edad Media estuvo atado a la Iglesia.

Sin embargo, por muchos esfuerzos de instituciones e implicados, cada vez está más lejano el arquetipo del lector con el libro bajo el brazo. Las tecnologías disipan el camino de la lectura desde edades tempranas, ojalá y cuando se halle una estrategia, no sea demasiado tarde.

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