La primera conspiración militar contra la Revolución Cubana fue liquidada hace 59 años, en una genial operación dirigida personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el día de su cumpleaños 33, en el aeropuerto de la ciudad de Trinidad.

Cuando un segundo avión C-47 de la fuerza aérea del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo aterrizaba en el aeropuerto trinitario, el 13 de agosto de MIL 959, ninguno de sus 11 ocupantes podía imaginar que ese sería el fin de un gran complot invasor contra la Revolución.

Fue tan creíble el ambiente creado para el engaño, que el sacerdote Ricardo Velasco Ordóñez, enviado personal de Trujillo y sus acompañantes se lo creyeron todo el día 12 en el primer C-47 que llegó a Trinidad, para comprobar la situación.

Allí le dio la bienvenida un nutrido grupo de combatientes preparados previamente, vestidos de civil y vitoreando a Trujillo y su conspiración.

El entonces soldado del Ejército Rebelde Ronald Linares integraba un pelotón que fue enviado desde Santa Clara para el entonces Escuadrón 39 de Trinidad y participó en el recibimiento al primer avión y el descargue del armamento y otros equipos que traía.

Recuerda el testimoniante que antes de comenzar la secreta operación, Fidel les precisó a todos los participantes que siempre esperaran las órdenes que él impartiría.

Desde hacía varios días estaban detenidos los principales complotados en Cuba, entre ellos militares batistianos y personajes de la burguesía, que siempre estuvieron bajo control de la inteligencia cubana, y se mantuvo a Trujillo engañado todo el tiempo en un juego operativo ideado y dirigido personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro.

Todo indicaba que el escenario operativo era favorable a los complotados, como le informó el cura Velasco Ordóñez a Trujillo al regresar a República Dominicana. El tirano dominicano también recibía partes elaborados por el propio Fidel a través de radistas del Ejército Rebelde. Por eso envió un segundo avión, que llegó a Trinidad a las ocho de la noche del 13 de agosto.

Aquel segundo avión fue ocupado por los combatientes cubanos, luego de un inesperado y breve tiroteo, con lo que concluyó la acción para asombro de los que viajaron en el avión trujillista.

El protagonismo del Comandante en Jefe Fidel Castro en aquel contundente golpe a las pretensiones imperiales dejó una lección para los participantes. Aquella resonante victoria de la Revolución Cubana en Trinidad fue el día del cumpleaños 33 del siempre invicto líder del pueblo cubano.

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