Lecturas de tabaquería: Mi Constitución

Fábrica de Tabaco Francisco Pérez Germán (Partagás). Foto: Oscar Figueredo Reinaldo/ Cubadebate.

Para quienes practican su oficio, torcer es un arte. La experiencia de elaborar un puro cubano va más allá de saberse como los hacedores del mejor tabaco del mundo. La chaveta y un pequeño tablero no se detuvieron en ningún instante, más bien, parecieron cómplices del debate que ocupó una de las galeras de la Fábrica Partagás, en La Habana.

Las tradicionales lecturas de tabaquerías fueron esta vez diferentes y cientos de trabajadores intercambiaron sobre el salario, la ley de protección animal y otros tantos temas definitorios para una nación que se construye también desde sus manos.

El primer punto que suscitó comentarios fue el relacionado al capítulo II sobre las relaciones internacionales.

ARTÍCULO 16. La República de Cuba basa las relaciones internacionales en el ejercicio de su soberanía y los principios antimperialistas e internacionalistas, en función de los intereses del pueblo y, en consecuencia:

a) ratifica su aspiración de paz digna, verdadera y válida para todos los Estados, asentada en el respeto a la independencia y soberanía de los pueblos y su derecho a la libre determinación, expresado en la libertad de elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones;

Al respecto, Bárbara Hernández, directora de la entidad expresó que lo planteado en el capítulo es coherente con nuestra historia y con los principios en que nos ha educado la Revolución.

“Creo que ese espíritu de solidaridad y hermandad uno de los valores que se deben mantener. Somos un país valiente y nunca hemos cedido a imposiciones externas y creo que eso es cardinal en nuestro proyecto de constitución”.

Un torcedor “estrella” puede elaborar en un sólo día entre 60 y 150 habanos dependiendo del tamaño y la forma de la pieza. Foto: Oscar Figueredo Reinaldo / Cubadebate.

No muy lejos de la primera fila donde liar las hojas de la tripa, prensarlas y colocar el capote es tarea habitual, Ada Soroa abogó por la protección de los animales y el medio ambiente, recalcando que necesitamos leyes que permitan la concientización sobre estos temas y mayor rigor contra los que las incumplan.

A su vez, sugirió que se incluya en la nueva carta magna una ley en defensa de los animales. “Aunque son seres diferentes a nosotros merecen respeto y un trato digno. Cuando una sociedad evoluciona tiene que respetar a los demás y al medio ambiente que lo circunda. Los animales son víctimas de maltrato que van desde la sobreexplotación hasta el abuso intencionado de varios individuos”.

En este sentido propuso agregar en el capítulo III referente a los Derechos Sociales, Económicos y Culturales luego del artículo 86 lo siguiente: El estado reconoce y protege a los animales como seres sensibles, cuyo bienestar es inseparable del de los seres humanos por lo que se le debe garantizar un trato ético y humanitario”.

ARTÍCULO 86. Todas las personas tienen derecho a vivir en un medio ambiente sano y equilibrado.

El Estado protege el medio ambiente y los recursos naturales del país. Reconoce su estrecha vinculación con el desarrollo sostenible de la economía y la sociedad para hacer más racional la vida humana y asegurar la supervivencia, el bienestar y la seguridad de las generaciones actuales y futuras.

Sin levantar la mirada, el torcedor corta la capa con una guillotina, la enrolla y termina el habano sellando la hoja con una resina incolora e inodora, así transcurre el tiempo y llegan nuevas propuestas a la mesa.

Maritza Pérez interviene durante asamblea del proyecto de Constitución. Foto: Oscar Figueredo Reinaldo/ Cubadebate.

Maritza Pérez enfatizó en la importancia del salario en correspondencia a lo que establece el artículo 76 y la correlación que debe existir entre el trabajo aportado y la remuneración. “Tenemos que lograr que este cumpla su función en nuestra sociedad, que va desde la satisfacción de las necesidades personales hasta como mecanismo efectivo para la motivación para elevar la productividad en nuestros centros”, acotó.

ARTÍCULO 76. El trabajo se remunera en función de la cantidad, complejidad, calidad y resultados obtenidos, expresión del principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.

Todas las personas reciben el mismo salario por trabajo de igual valor.

En la actualidad, la mayoría de los torcedores cubanos son mujeres, que demuestran la habilidad y fuerza de sus manos en las fábricas de la isla.

Al disertar sobre la relevancia de la planificación, Ivet Carnet advirtió que esta debe jugar un rol central en las empresas. “Hay que planificar, y planificar bien. Actualmente tenemos falta de insumos y materias primas por una deficiente planificación. Se debe exigir además el cumplimiento de los contratos”, resaltó.

La planificación socialista constituye el elemento central del sistema de dirección del desarrollo económico y social. Su función esencial es proyectar el desarrollo estratégico y armonizar la actividad económica en beneficio de la sociedad, conciliando los intereses nacionales, territoriales y de los ciudadanos.

Más adelante, Roger Ballar, director adjunto de la entidad dijo estar satisfecho por lo planteado en nuevo texto constitucional referente a la autonomía empresarial, pero señaló que esta debe definirse mejor, pues en la actualidad a pesar de las prerrogativas dadas en este sentido “hay que seguir mirando mucho para arriba y a veces se limita el uso adecuado de los propios recursos que tiene el centro”.

ARTÍCULO 26. La empresa estatal socialista es el sujeto principal de la economía nacional. Dispone de autonomía en la administración y gestión, así como desempeña el papel principal en la producción de bienes y servicios.

La ley regula los principios de organización y funcionamiento de la empresa estatal socialista.

Mientras la pila de tabacos crece bajo un calor disipado a medias por los ventiladores del techo, Andrea Mercedes Quiala expresó no estar de acuerdo con que el matrimonio sea la unión efectiva entre dos personas como lo propone el actual proyecto constitucional pues “A pesar de los avances culturales de nuestro país, Cuba no está lista para este paso, aunque no me considero una persona homofóbica”, dijo.

Sobre este mismo tema, otro de los participantes recordó la vinculación existente entre este artículo y el 40 que plantea que todas las personas son iguales ante la ley y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, orientación sexual u otra índole.

ARTÍCULO 40. Todas las personas son iguales ante la ley, están sujetas a iguales deberes, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana.

Por su parte, Luis Delfín Rojas opinó no estar de acuerdo con lo enunciado en el artículo 122 que limita a sesenta años la edad máxima para ser elegido como Presidente de la República en un primer período pues, “sobran ejemplos en nuestro país y en el continente de personas que aún mantienen excelentes condiciones físicas y mentales para ejercer el cargo”.

ARTÍCULO 122. Para ser Presidente de la República se requiere haber cumplido treinta y cinco años de edad, hallarse en pleno goce de los derechos civiles y políticos, ser ciudadano cubano por nacimiento y no tener otra ciudadanía.

Se exige además tener hasta sesenta años de edad para ser elegido en este cargo en un primer período

Dicen los que más saben, que el arte de torcer, envasar y presentar tabacos confeccionados a mano apenas se ha modificado en los últimos dos siglos y, según los expertos, conocerlo es parte del acto del buen fumar.

Tomado de Cubadebate

No hay comentarios