Roniel dio una buena demostración ante un rival complicado Roniel dio una buena demostración ante un rival complicado sitio oficial de la WSB

De los Domadores de Cuba habrá que hablar siempre cuando se narre la historia de la Serie Mundial de boxeo. No solo por el hecho de estar humeante su tercera corona, conseguida con contundente 7-3 en esta VIII edición sobre los sempiternos rivales del Astaná Arlans Kazajo en la ciudad china de Xiamen.

Y es que la estela de la tropa de Rolando Acebal marca el hito de una escuela, honra a Alcides Sagarra, Sarbelio Fuentes, Teófilo, Savón, Kindelán, Vinent, Kid Chocolate y tantas otras luminarias que ha dado nuestro pugilismo.
Entrando en el cuadrilátero, este viernes se impusieron cuatro de nuestros cinco púgiles. Solo en la apertura del cartel Jorge Griñán cedió por unánime 0-3 ante Saken Bibossinov en los 52 kg.

En lo adelante, un rodillo de puños, golpes precisos y técnica depurada pasó sobre los lobos, limitando a cero sus aullidos.

Lázaro Álvarez  (60 kg) tuvo su vendetta ante el experimentado Sakir Safiullin. Aprovechando su mayor alcance taladró a su rival en cada combinación, cerrando con los rectos de izquierda y conjugando el golpeo tortuoso a su oponente con rápidos movimientos de piernas en las esquivas. Lo superó en toda la ruta y así lo reflejó la pizarra: 50-45, 49-46, 50-45.

Ciertamente habíamos predicho la necesidad de victorias de nuestras principales cartas del C-2. En esa cuerda Roniel Iglesias (69) igualmente hizo sus deberes ante Aslanbek Shymbergenov, un oponente que apostó por los agarres para esquivar el castigo de Roniel, imponente con sus ganchos y swines de izquierda por dentro. Intentó sacar ventajas en esos forcejeos, pero en definitiva cedió por triple 47-48 el kazajo.

Un capitán en todas las de la ley, pese a que su estilo encuentre detractores. Su palmarés en definitiva lo respalda. Julio César La Cruz (81) volvió a tener otra demostración sólida, con velocidad y combinaciones fugaces como divisa, para hincar las rodillas del difícil Bek Nurmaganbet. Indescifrable y haciendo blanco constante en su rival, el camagüeyano sentenció el pleito por 50-44, 48-47, y 50-45.

La mesa estaba servida para el combate de josé Ángel Larduet. Cuba aguardaba por beber del Cáliz dorado, y sacudirse de los reveses sufridos en definición a manos de los Lobos en las ediciones de 2015 y 2017.

De ratificarlo en toda su extensión se encargó el súper completo José Ángel Larduet. Ante un rival más rápido y espigado como Kamshybek Kunkabayev, Larduet disertó con técnica de golpeo en la corta y media distancia. Opers y swines hallaron reiteradamente la anatomía de su adversario y el veredicto unánime así lo confirmó.

De esa forma Cuba igualó con sus oponentes en calidad de franquicias más ganadoras, con tres cetros cada una, en una temporada en la cual transitaron por la etapa regular con 21 triunfos y nueve fracasos. Ese no fue uno de sus performances más sólidos si se toma en cuenta sus rendimientos precedentes: 24-6 en la edición precedente; 27-3 en la VI Serie; y 63-7 en la V. Claro, hablamos de fases preliminares, porque en instancias decisivas, los nuestros han sacado a relucir su casta, con barridas incluidas y abrumadores veredictos favorables como 9-1 sobre los británicos y 8-2 sobre los tigres uzbecos, por solo mencionar algunas.

De esa manera los Domadores blanden nuevamente su látigo, recuperan la corona, y lanzan otra clarinada de su poderío en la ruta que culminará con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Por ahora, la Serie Mundial les pertenece.

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