La Columna Invasora Número Dos Antonio Maceo, al mando del Comandante Camilo Cienfuegos, llegó siete de octubre de 1958 llegó a las montañas de Yaguajay. Nació así el Frente Norte, para consolidar la lucha victoriosa contra la dictadura de Fulgencio Batista.

 

Después de dos días de esperar a que el río Jatibonico del Norte bajara su cause debido a una enorme crecida, los exhaustos combatientes invasores pudieron cruzar el impetuoso río a través de una soga y llegar por fin a territorio de la entonces provincia de Las Villas, en el centro de Cuba.

 

Eran las dos de la madrugada del siete de octubre de 1958. Ya estaban en la ansiada zona montañosa norteña del territorio villareño, donde operaban destacamentos guerrilleros del Partido Socialista Popular y del Movimiento 26 de Julio.

 

Desde la salida de la Sierra Maestra, en el extremo oriental cubano, hasta la llegada a Las Villas, la columna invasora había recorrido unos 700 kilómetros en 48 días de hambre, sed, lluvias, intensas marchas y peligro constante por el asedio del enemigo con poderoso armamento.

De los 75 hombres que integraron inicialmente la tropa invasora de Camilo, quedaban 67, debido a ocho bajas entre muertos, heridos, enfermos y perdidos. Sumados los incorporados en el trayecto, arribaron a territorio de Yaguajay 80 combatientes y cuatro de las fuerzas enemigas en condición de prisioneros.

 

La Columna Invasora Número Dos Antonio Maceo tenía la misión original de llevar la guerra liberadora hasta el extremo occidental del país. Pero este plan se cambió tras la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro de permanecer en territorio Villarejo y apoyar al Comandante Ernesto Che Guevara y su columna invasora, para lograr la unidad revolucionaria e intensificar la lucha en la región central.

 

Los dos destacamentos guerrilleros existentes en las montañas norteñas prepararon condiciones para la llegada de los invasores, que fueron informados en las Llanadas de Alunao, de la existencia de los grupos revolucionarios.

 

Hasta ese lugar se trasladaron Tomás Cortes y otros combatientes del destacamento Máximo Gómez del Partido Socialista Popular, que comandaba Félix Torres, y se acordó el traslado inmediato de la columna rebelde hasta el campamento ubicado en Jobo Rosado. Allí lo miembros de aquella guerrilla recibieron calurosamente a los invasores, les dieron alimentos, atención médica y condiciones para el descanso.

 

William Gálvez, en su libro Señor de la Vanguardia, se refiere a la acogida brindada por los combatientes del Partido Socialista Popular y narra: “… ellos ofrecieron todo cuanto tenían para ayudar a aliviar el deplorable estado físico de que presentaba la tropa invasora, su trato hacia nosotros fue extremadamente solidario”.

 

El Comandante Camilo Cienfuegos dejó también constancia de las atenciones recibidas al llegar campamento de Jobo Rosado. En informe enviado al Comandante en Jefe, expone en una de sus parte: “Ayer llegamos a este campamento rebelde donde nos han recibido a las mil maravillas, el Comandante del mismo, Sr. Félix Torres, nos ha dispensado innumerables distinciones”.

 

Desde el primer día de estancia en las montañas de Yaguajay, Camilo comenzó a fraguar ideas unitarias entre las fuerzas revolucionarias que allí convergían. En Jobo Rosado recibió las visitas de Antonio Borges, dirigente del Movimiento 26 de Julio en Yaguajay, y de Regino Machado, jefe del destacamento guerrillero Marcelo Salado, de esa organización.

 

Después, el 12 de octubre, el Jefe de la Columna Invasora Antonio Maceo se trasladó hacía La Caridad, donde estaba el campamento de la guerrilla del 26 de Julio. De ese encuentro recuerda William Gálvez en el citado libro: “Las actitudes de Regino Machado (…) y de Diego (Víctor Paneque) en aquel momento, no fueron las más hospitalarias, como era la obligación de ambos. Evidentemente parecían preocupados por la idea de que la estancia de Camilo en la zona se prolongara”.

 

Desde temprano se impusieron en el Frente Norte los principios revolucionarios de Camilo, su experiencia guerrillera y su fidelidad a Fidel y la Revolución, por lo que adoptó rápidas medidas para eliminar las asperezas que existían entre las dos fuerzas presentes allí a la llegada de los invasores.

 

Por eso le explicó a los jefes de ambas tropas la necesidad de la unidad para combatir con eficacia a la dictadura, distribuyó equitativamente las armas arrebatadas al enemigo y creo grupos mixtos para la realización de las acciones, con hombres de los dos destacamentos y la columna invasora.

De ahí que la llegada de la Columna Invasora Número Dos Antonio Maceo a las montañas de Yaguajay, en la actual provincia de Sancti Spiritus, y la creación del Frente Norte de Las Villas, significaron una incontenible campaña de numerosos combates contra las fuerzas de la dictadura, que culminaron con la Batalla de Yaguajay y la liberación final de la nación cubana.

 

 

 

 

 

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