Los Gallos sacaron buen provecho en la subserie ante Santiago de Cuba en el estadio Guillermón Moncada de esa provincia del oriente del país.

 

En el penúltimo compromiso del calendario de la fase clasificatoria del beisbol cubano los espirituanos (21-19) vencieron en dos de los tres compromisos a la Avispas (22-18).

 

De esa forma se colaron entre los ocho primero, por delante de Artemisa (19-20) y La Isla (21-20) que asechan la zona de comodines.

 

El resultado en el Guillermón no puede tampoco nublarnos la vista sobre varios aspectos que a mi juicio deben superarse lo antes posible para evitar males mayores en la recta final.

 

Entre esos elementos aparece el recurrente y casi siempre fallido intento de buscar en conteo de tres y dos jugadas de bateo y corrido cuando los que están en bases son Yunier Mendoza, Dunieski Barroso y Frederic Cepeda.

 

 

 

Ante Santiago vimos que dos veces se capturó a Cepeda tratando de alcanzar la base inmediata en el momento que el bateador estaba en el conteo máximo.

 

En ambas ocasiones los espirituanos vivían efervescencia ofensiva que se truncaron, tal y como ha sucedido en incontables y parecidas situaciones a lo largo de la serie.

 

Si de urgencias a mejorar se trata, los tres partidos en Santiago de Cuba evidenciaron la falta de comunicación a la hora de fildear palomones inofensivos y la pasividad en el corrido de las almohadillas.

 

Mención para la rotación del pitcheo que por momentos resulta incomprensible cuando la situación pide a gritos a figuras notorias para asegurar el juego.

 

Tampoco entendí la conformidad que desde la distancia y a través de la televisión percibimos en el tercer choque, al dar por sentado que finalizaría con derrota porque el abridor contrario sería un Alberto Bicet (8-1), que si bien está en una buena temporada, tampoco es un súper estelar.

 

A la postre ese encuentro finalizó 9×6, luego de estar 8×2 a la altura del cuarto episodio.

 

Otra incongruencia resultó ver como en el octavo ining con el marcador 8×6 el alto mando de los Gallos dejara que consumiera el turno ofensivo el primer bateador de la entrada, el receptor Yunior Ibarra, quién promedia menos de .190

 

Detalles inconcebibles como ese han pululado en la temporada.

 

Les recuerdo por ejemplo como en el primer juego contra Cienfuegos, en el décimo capítulo, y con un out se dejara que Duardo lanzara ante un zurdo, que lo castigó, tal y como debía suceder si se toma en cuenta que en la serie anterior al derecho trinitario los bateadores de esa mano le promediaron casi .400

 

Acto seguido trajeron al zurdo Humberto Delgado, que estaba listo en el bullpen, y mató la entrada ante rivales que empuñaban a esa mano, aunque el mal ya no podía revertirse.

 

La lista pudiera ser inmensa si me refiero a jugadas que en mi criterio se tomaron sin mirar las estadísticas, sin embargo dado el panorama que atraviesa el campeonato prefiero centrarme en el presente.

 

Y es que cerrar el calendario contra el colero Guantánamo

(15-27), metido en racha de seis fracasos seguidos, da un margen de tranquilidad para seguir soñando con llegar a los play off de comodines.

 

En ese objetivo Villa Clara ha sido un excelente aliado al pasarle la escoba los Cazadores y mantenerlos a 1.5 de diferencia.

 

A falta de tres juegos del calendario y uno sellado frente a Cienfuegos y otro en Mayabeque, los Gallos tienen en sus manos la posibilidad de alcanzar los comodines.

Esperemos que en la más oriental de las provincias cubanas no ocurra un desastre y que prime la lógica beisbolera que supone al menos dos victorias, mientras la Isla y Santiago se baten entre ellos, con la ventaja que a esos colectivos se les ganó la subserie particular, lo cuál da ventaja en caso de empate.

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