FOTO: CHE FRENTE LAS VILLAS

La llegada de un contingente guerrillero comandado por Ernesto Che Guevara a las montañas del Escambray marcó la constitución del Frente de Las Villas del Ejército Rebelde. A partir de entonces se inició uno de los capítulos más importantes de la guerra de liberación nacional en Cuba, hasta la victoria final en el nacimiento de 1959.

La Columna Invasora Número Ocho Ciro Redondo, al mando del Comandante Ernesto Che Guevara, penetró en las estribaciones del Escambray el 15 de octubre de 1958, después de 46 días de marcha extenuante desde la Sierra Maestra, sorteando el peligroso asedio del enemigo, las inclemencias meteorológicas y la constante falta de alimentos y de agua.

Durante varios días el contingente invasor atravesó parte de los actuales municipios espirituanos de La Sierpe y Sancti Spiritus, por intrincados parajes rurales hasta llegar a la Loma del Obispo, lo que marcó la fundación del Frente de Las Villas del Ejército Rebelde, en cumplimiento de una orden del Comandante en Jefe Fidel Castro, para llevar la guerra liberadora al centro del país.

Los combatientes de la Columna Invasora del Che consumaron una heroica hazaña con su arribo a las montañas del Escambray. Esta proeza se sumó a la protagonizada también por la Columna Invasora Número Dos Antonio Maceo, liderada por el Comandante Camilo Cienfuegos, que ya estaba ubicada en las montañas del Norte de Las Villas, desde hacía una semana.

Desde su llegada al Escambray, el Che se dedicó a estudiar el plan estratégico que debía poner en práctica para el cabal cumplimiento de la misión encomendada. El Che fue designado por Fidel Comandante en Jefe de todas las fuerzas rebeldes en las zonas rurales y urbanas de la entonces provincia de Las Villas.

Por eso en principio se planteó la necesidad de lograr un mando unificado, factor imprescindible para el éxito político y militar de la campaña liberadora en el centro del país.

Con inteligencia, firmeza y voluntad trabajó intensamente por la unidad entre las fuerzas revolucionarias, lo que recibió el apoyo inmediato del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, pero no así del llamado Segundo Frente Nacional del Escambray.

A esas misiones del Che hay que agregar otras no menos importantes, como la organización y establecimiento de la administración civil y militar, para lo que implantó las disposiciones del Ejército Rebelde, el Código Penal, las leyes agrarias y la recaudación y disposición de los gastos de guerra. Así garantizó las acciones combativas y el orden y la administración de la justicia en los territorios liberados.

La necesaria unidad estratégica se impuso y constituyó bastión en toda la campaña liberadora, que en los últimos meses de 1958 barrió con la sangrienta dictadura, en una impetuosa sucesión de acontecimientos.

Así, las tropas revolucionarias irrumpieron en el llano y fueron combatiendo y liberando, con inteligencia y valentía, las localidades de Guayos, Cabaiguán, Sancti Spiritus, Placetas hasta las decisivas batallas de Yaguajay y Santa Clara, esta última la ciudad capital de Las Villas, que como puntillazo final cayó en manos del Ejército Rebelde y hacía huir fuera del país al dictador Fulgencio Batista y con él su sangriento régimen.

En solo dos meses y medio, desde la llegada a la provincia villareña de las columnas invasoras comandadas por Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, se hizo indetenible la ola liberadora en el centro de Cuba, lograda con la necesaria unidad revolucionaria y las incesantes acciones militares y políticas, en el Frente de Las Villas comandado por el Che.

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